Para los amantes de lo desconocido, de las historias de fantasmas, para quienes aman disfrutar de un pedazo de la historia o gustan de jactarse de los lugares exóticos que visitaron, el Capt. Tony’s Saloon es una parada imperdible si estás de visita en Florida, Estados Unidos.

A primera vista, es un sencillo bar de color amarillo lleno de letreros que hacen imposible no saber donde estás. Sin embargo, entrar en él es también introducirse en las historias más entretenidas de Key West. Porque además de ser el local donde alguna vez se tomaron un trago personalidades como Ernest Hemingway o Truman Capote, el recinto fue fundado en 1851 como la primera morgue de Cayo Hueso, Florida.

Pero las historias no terminan ahí. En 1865, un huracán que azotó las costas destrozó la morgue y envió a volar todos los cuerpos que estaban en su interior. “Encontraron solo un cadáver que estaba cerca de las afueras del edificio, que es donde ahora está la sala de pool. Nunca encontraron a los otros así que los bahamenses decidieron hacerla su sepultura no oficial. Enterraron el cuerpo, construyeron un muro alrededor y le pusieron botellas llenas de agua bendita”, señaló el actual dueño del Capt. Tony’s Saloon, Jeff Belagner.

Si eso pareciera poco, el lugar también alberga el árbol donde eran colgados quienes recibían la pena de muerte. Ahí murieron en la soga 16 piratas, pero el caso más recordado es el de una mujer que apuñaló a su esposo y dos hijos. Los cazadores de fantasmas aseguran que el espíritu de la “La dama de azul” ronda el lugar y que fue apodada así debido al color del vestido que llevaba al cometer los asesinatos. Y, pos supuesto, por el tono que adquirió su piel al ser colgada…

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En el lugar cuelgan los sostenes de una de sus vigas. Sam Howzit – CC BY 2.0

¿Más? En la década de 1980, los propietarios del lugar quisieron cambiar el piso y se encontraron con los restos de alrededor de 15 personas. También desenterraron la lápida de una mujer llamada Elvira, trozo de piedra que está ahora en el cemento cerca de la mesa de pool.

Al entrar en el nuevo siglo, el recinto cambió de rubro y se transformó en una fábrica de cigarros. En 1933 abrió el restaurant “Sloppy Joe’s”. En el exterior del bar se recuerda con una placa que ahí funcionó hasta 1937 el restaurante favorito del escritor Ernest Hemingway.

En 1940, nuevo cambio de rubro. Morgan Bird abrió un bar gay llamado “Club Duval” pero la marina prohibió que sus marinos asistieran y el lugar tuvo que cerrar.

1958,  Anthony Tarracino compró el lugar y lo tuvo hasta 1989, poco tiempo antes de morir. Hijo de un padre apostador, estuvo a punto de fallecer en la calle en 1947 tras ser golpeado y abandonado en un botadero de Newark. Sobrevivió para contarlo y para tratar de cambiar de vida, así que se fue a Key West en 1948. El Capitán Tony fue todo un personaje: tenía su bote de pesca, era un apostador empedernido, traficante de armas durante el episodio de Bahía de Cochinos, tuvo 13 hijos con 5 esposas y además fue elegido como alcalde de Cayo Hueso.

Hoy en el bar que lleva su nombre cuelgan sostenes de una viga, las paredes están repletas de patentes y una gran cantidad de objetos que entregan su particularidad a este imperdible de Key West.