En medio del desierto arábigo uno no imagina ver más que dunas y más dunas de arenas. Súbitamente, sin embargo, se impone un paisaje urbano que no deja indiferente a nadie. Es Dubái, uno de los siete emiratos que componen los Emiratos Árabes Unidos, una ciudad que yace en el sudeste del Golfo Pérsico y que en su suelo desértico alberga megaconstrucciones realizadas con ingenio e ingeniería que pasman los ojos de cualquier visitante.

BURJ AL ARAB

Burj Al Arab Día

Playa privada del Jumeirah Beach Hotel mira al Burj Al Arab (ambos de la misma cadena hotelera).

Ya que hablamos del mar, es imposible no tener como primera estación el Burj Al Arab, el único hotel de 7 estrellas del mundo.

A menos que estornudes millones de dólares, la única forma de tener una visión por dentro de este monumental edificio es asomarse por el lobby o, mejor aún, reservar una hora en un restorán y tomarse algún brebaje típico de la zona. Realmente es lo más barato para no quedarse solo con la vista exterior y el mesón de la recepción.

Burj Al Arab Noche

Burj Al Arab Hotel tiene una iluminación que cambia de color.

No está demás decir que este hotel se emplaza sobre una isla artificial creada sólo para albergarlo, al igual que los dubaitíes hicieron con las Islas Palmera (Palm Islands), un distrito residencial de lujo con condominios e infraestructura comercial y hotelera, o The World, un archipiélago artificial que simula el globo terráqueo.

Aparte de sacarle terreno al mar, en Dubái también usan el agua marina como potable mediante megaplantas desalinizadoras. Unas de las pocas carencias del mundo árabe es justamente el agua dulce.

BURJ KHALIFA

Burj Khalifa

Vista del Burj Khalifa desde la terraza de uno de sus restoranes.

Ya en plena urbe, el otro edificio que hay que visitar sí o sí es el Burj Khalifa, actualmente el más alto del mundo con 829,8 metros. Al verlo, se me vino una pregunta inmediata: ¿cuánto se demorará un ascensor en ir del primer al último piso de esta mole de concreto? Aunque no lo crean, poco. Sus ascensores ascienden 125 pisos en 17 segundos y ni se nota salvo que, por ahí, se te tapan los oídos.

Vista del Burj Khalifa

Vista desde el primer mirador del Burj Khalifa (Hay 2 más altos aún).

¿Qué hay al interior de este gigantesco espacio urbano? Oficinas, departamentos, restoranes y hotel. Ah… también un centro comercial y todo es de súper lujo.

Frente al Burj Khalifa: Fuente que baila al compás de la música.

Frente al Burj Khalifa: Fuente que baila al compás de la música.

Aparte de la impresionante panorámica (sobre todo de noche) desde uno de los miradores del Burj Khalifa, también es posible tener increíbles vistas desde las terrazas de los restoranes. Una visión única es hacia la gran fuente de aguas danzantes al ritmo de música árabe y de otras latitudes del mundo… Dubái es una ciudad cosmopolita.

Vista de Dubái3

Vista de otro distrito de lujo de Dubái.

Tan cosmopolita es el Emirato de Dubái que su pequeña población (2,5 millones de habitantes) está conformada por personas de más de 60 nacionalidades. Además, cuenta con dos autos por cada habitante: la congestión vehicular es del terror en horas punta.

CASA DEL SHEIK SAEED AL MAKTUM

Casa del Sheik

Casa del Sheik Saeed Al Maktum.

En los extramuros de Dubái hay otra construcción que se debe visitar por su impronta histórica, nos referimos a la Casa del Sheik Saeed Al Maktum, algo así como el palacio de cualquier monarquía europea, vale decir, la familia real de Dubái, los dueños del Emirato hasta hoy. Toda una dinastía.

Jumeirah Beach Hotel

Jumeirah Beach Hotel.

Es más, quien detenta el poder en este Emirato, en la actualidad, es Mohamed bin Rashid Al Maktum (jeque Mohamed) nieto del Sheik Saeed Al Maktum, heredero de esta gran familia dubaití. A pesar de que el jeque Mohamed no hace muchas apariciones en público, lo conocerán igual, su imagen está presente por doquier. Incluso en el Burj Al Arab Hotel.

Imagen Jeque Mohamed

Imagen del Jeque Mohamed proyectada en fachada del Burj Al Arab.

Si esto aún les parece insuficiente como para incluir Dubái entre su destinos soñados, hay más, mucho más. Un ejemplo son los paseos por el desierto a la manera de los pueblos originarios del oriente medio (camellos incluidos), lo que da una buena experiencia de cómo vivían sus ancestros nómadas.

Halcon Dubái

Halcones, Caballos y Camellos son los animales predilectos de los Emiratos.

Finalmente, una reflexión: Dubái es el corazón del turismo y la puerta de entrada a los Emiratos Árabes Unidos. Para explicarlo de manera simple es una especie de Miami puesta en medio del desierto junto al mar del Golfo Pérsico. Sin embargo, superando con creces el lujo y la grandiosidad de la ciudad estadounidense. En Dubái todo está multiplicado por muchas veces. Simplemente inolvidable.

Camello en Jumeirah Beach

Camellos: De carne y hueso en el desierto y estos otros en hoteles de la ciudad.