Sabemos que Islandia ofrece una belleza natural única. Tanto así, que algunos incluso han pensado irse a vivir allá gracias a un generoso (pero inexistente) auspicio de su gobierno. Pero aquí no hablamos de la belleza de su gente, sino que de su naturaleza y de un panorama celestial indescriptible para quienes tengan el dinero y las ganas.

Hablamos de las maravillosas auroras boreales.

El fenómeno ocurre en el gélido invierno nórdico, por lo que se necesita valentía. Sin embargo, una empresa de hoteles quiere combatir la incomodidad del frío, ofreciendo habitaciones en iglús transparentes, los cuales te permitirán ver el esplendor del cielo sin moverte de tu cama.

 

Avispados, ¿no? El hotel en cuestión se llama Buubble y queda en un lugar secreto, boscoso y cercano a Reikiavik, la capital de Islandia. Sus habitaciones -como su nombre lo indica- son verdaderas burbujas inflables que se mantienen erguidas gracias a un sistema de ventilación que, además, las mantiene libres de humedad.

Además de enchufes para tus gadgets, cada pieza cuenta solo con una cama y un velador. La idea es que nada se entrometa entre el paisaje y tú.

Lo mejor de este hotel boutique es que no es muy caro.

Cada habitación cuesta desde 28.900 Coronas Islandesas (USD 279), por lo que es un panorama ideal para una pareja de recién casados que quiere arrancar de las clásicas lunas de miel en el Caribe.

El hotel no solo está abierto en el invierno, sino que también es un panorama para el verano islandés, el que ofrece otra de las maravillas naturales: la medianoche con el sol aún presente en el horizonte.