Debajo de la cuidad, de sus buses rojos, su neblina, el parlamento y el Big Ben, Londres tiene una historia que conmueve. Además de las vías del Underground, de esa separación entre el andén y el tren de la que hay que preocuparse, de las estaciones en desuso donde se filmaron escenas de “V for Vendetta”, bajo los peatones circuló alguna vez The Post Office Underground Railway: el primer tren eléctrico sin conductor que trasladaba el correo de los londinenses.

También conocido como el “Mail Rail”, este lugar está pronto a transformarse en uno más de los atractivos turísticos imperdibles de la capital de Inglaterra. La idea es construir carros eléctricos a batería que permitan trasladar a los turistas desde el depósito de carros, en una vuelta de un kilómetro por donde antes circulaban toneladas de cartas.

Si logran reunir los fondos para la construcción de un museo y la habilitación de los carros, este proyecto podría ver la luz en el verano británico.

Los visitantes serán llevados a unos 22 metros bajo tierra, específicamente a través de la estación Mount Pleasant, y van a detenerse para mirar vídeos que contarán la historia de la red ferroviaria y de la gente que ahí trabajó desde 1927, año de la inauguración.

“El Mail Rail es como el Tubo (Underground, el Metro, NdR) en miniatura. No puedes entender la escala hasta que bajas ahí”, señaló un entusiasta Harry Huskisson, jefe de comunicaciones del British Postal Museum & Archive, quien agregó a la revista Wired UK que en todos los años que vive en Londres “es el único lugar donde he experimentado el silencio total”.

Según el funcionario, además de los impresionantes elementos ingenieriles involucrados en esta construcción, los turistas podrán ver un microcosmos histórico. “En el depósito de carros puedes ver casilleros con gel de ducha y diarios del día en que el servicio cerró (2003). Pero también verás barras de jabón de los años 50, mapas, mensajes, señales y avisos desde 1930″, agregó.

El museo estará en Calthorpe House y se indicó que contendrá artefactos propios del tema postal, pero además algunos objetos interesantes o extraños para nuestra época: telegramas relacionados con el hundimiento del Titanic, una copia del prohibido “Ulysses” de James Joyce (en 1920 estaba prohibido), además de notas de enfermedad de caballos (en la época Victoriana, los animales del servicio postal tenían que ser certificados por enfermedad) y registros de gatos que los empleados llevaban para protegerse de los ratones.