Hace unas semanas decidimos enviar a uno de nuestros reporteros a un desafío que lo enfrentaría cara a cara con sus miedos más profundos, un reto que lo convertiría en un nuevo hombre. ¿La misión? Que saltara al vacío por primera vez en su vida.

Obviamente, no somos animales: el elegido iba con instructor y todas las medidas de seguridad abordo de un parapente.

DCIM100GOPRO

Como podrán imaginar, El elegido fue quien firma el post, el de la foto. O sea, yo. ¿La experiencia? La mejor terapia que he tenido, mucho mejor que gastarse el dinero en psiquiatras y psicólogos. Y sé de lo que les hablo en este punto.

Antes de volar en parapente uno se imagina mil cosas, muchas producto de lo que siente, sin embargo, una vez en el aire, los miedos y fantasmas desaparecen en el minuto. No hay mucho espacio para arrepentirse.

Parapente-14

Lo primero es el despegue. Para elevarse es necesario un carrerón de aquellos, un sprint en que además debes ir sosteniendo tu silla (mochila) con ambas manos a la altura de tu preciado trasero y vencer la fuerza con que el viento tira del paracaídas. Un esfuerzo para quedar con la lengua afuera, aunque me sirvió mi último año en el gimnasio.

Hay que decirlo, el despegue es un momento tenso. Correr al vacío porque sí, a pesar de que sabes que vas con paracaídas e instructor experimentado, desata una batalla de dudas en tu cabeza, justo cuando necesitas estar concentrado. El instructor no para de advertir que gran parte de un despegue exitoso depende de ti.

Parapente-6

Una vez en el aire, recién tomas asiento, tratando de recostarte lo más posible, como si fueras en un silla de playa. Luego de esto sólo debes disfrutar el viento en tu cara, porque la tarea dura y arriesgada la hace el instructor que te lleva. En este caso agradezco a Jerry, Jerson Melian, quien al final de la experiencia me entregó en una pieza.

¿Sensaciones? Es como flotar en el agua. Pero cuando los vientos te empujan, sobre todo cuando es de cola, uno vive la adrenalina de la velocidad. Algo similar ocurre con los repentinos ascensos y descensos.

Parapente-4

En el aire la cosa no es simple. En varias ocasiones Jerry habló por radio y describía a sus compañeros en tierra que la situación acá arriba ¡está intensa!… Lo decía una y otra vez, de manera majadera. Afortunadamente para mí, es un tipo experimentado. Ni siquiera debía preocuparme de los venturi, un efecto que tuve que googlear apenas llegué a casa.

Parapente-2

Luego de unos 15 minutos de vuelo, llega otro momento crucial: el aterrizaje. Sin embargo, es un poco menos dramático que el despegue. Debes retomar la posición de pie de la partida –el resto del tiempo vas cómodamente sentado en el tándem- y comenzar a correr en el aire, como si fueras un hombre bajito que le cuelgan los pies en el sofá de la casa.

Una vez en tierra firme, la conclusión, con el temor ya en el bolsillo, es que querrán volar una y otra vez. Se los garantizo.

Parapente-5

Ahora, momento de datos y agradecimientos.

Precios de vuelo:

  • 15 minutos x CL$ 40.000
  • 20 minutos x CL$ 50.000
  • 30 minutos x CL$ 60.000

Si quieres conservar este momento de osadía o locura, como lo quieras interpretar, suma CL$ 20.000 y te llevarás fotos y video (se entrega en mini SD) para mostrar a aquellos incrédulos que te subestimaron.

Parapente-11

¿Dónde? Acá nos sacamos el sombrero para darles las gracias a nuestros amigos de Andes Fly (www.andesfly.tk). Vivan la experiencia y hasta pueden tener un 10% de descuento.

¿Cómo? Dale ME GUSTA al post e imprime la prueba y/o la nota publicada en el sitio para acceder al beneficio

Finalmente, un video de nuestra experiencia: