¿Se han dado cuenta que el vino siempre se cae sobre tu camisa nueva o tu pantalón favorito? ¿Se han dado cuenta que la persona que siempre es la misma tía la que grita “¡alegría, alegría!” cuando el fruto de la vid mancha el mantel que guardas para ocasiones especiales? Bueno, todas esas pesadillas tienen los días contados.

Un grupo de diseñadores -Super Duper Studio- decidió atacar el flagelo de raíz y trabajó por cuatro años desarrollando una copa que nunca derramará una gota de vino, porque es una copa que no se voltea ni siquiera ante la torpeza de un brazo propio o ajeno. Es como uno de esos viejos lápices porfiados.

Su cáliz es bastante similar a una copa de vino regular. ¿La diferencia? No tiene tallo. Si eres un snob del vino eso te provocará con cortocircuito mental, porque al coger el vaso transmitirás calor al vino. Pero bueno, el mundo no es perfecto ni tú tampoco.

Para más información sobre cómo obtenerlos, visita el sitio de Super Duper Studio.