Todos nos sabemos el discurso de “la contienda es desigual”, el del “al abordaje muchachos”, y la historia subsecuente de la Esmeralda que transformó a Arturo Prat en un héroe de la nación y figurita de los billetes de diez mil pesos. Sin embargo, hay mucho más que no se cuenta -o que se cuenta muy poco- de sus cortos pero intensos 31 años de vida.

Aprovechando el 21 de mayo, día que se conmemora un aniversario más del Combate Naval de Iquique -y de su muerte-, aquí reunimos una serie de eventos sobre su vida, específicamente los que contemplan su infancia y juventud.

1 Tenía padres con muy mala suerte

Agustín Prat Barril y María del Rosario Chacón Barrios son los progenitores del héroe. Se conocieron en Santiago y abrieron una tienda que luego sería quemada por un incendio. En la ruina decidieron partir al sur (Ninhue). Ahí tuvieron tres hijos que fallecieron a temprana edad, otro que sufrió de una parálisis progresiva y a Arturo Prat, quien nació en 1948 con pronósticos de vida tan funestos como sus hermanos.

Un par de años después, su padre Agustín fue a California tentado por la fiebre del oro, regresando sin un céntimo y obligando a la familia a vender su chacra y volver a la capital.

2 Prat le ganó a la muerte

Decíamos que Arturo no nació muy saludable. Uno de sus tíos lo describió como alguien “raquítico y enfermizo”, pero de algún modo el niño superó todas sus complicaciones. La receta para su mejora, dicen, fue su contacto con la naturaleza de la chacra, su afición por los ejercicios y el uso del método Priessnitz, el cual combina lo anterior con hidroterapia y el uso de compresas de agua helada.

3 Era malo para las matemáticas

Todo niño, héroe u oficinista, debe pasar por el colegio. El de Prat fue la Escuela Superior de Instrucción Primaria. Arturo era un niño aplicado de buenas notas, pero con serios problemas con las matemáticas. En vez de rendirse, eso sí, le puso empeño y terminó paseándose los números.

PratyUribe

A la izquierda, Prat a los 10 años. Es su día de ingreso a la Escuela Naval

4 Marino joven

Prat ingresó a la Escuela Naval cuando tenía apenas 10 años, gracias a una beca. En la institución brillaría rápidamente, graduándose como guardiamarina sin necesidad de examen, en 1861 (a los 13 años). Su escalada en la Armada continuó de manera meteórica al mismo tiempo que estudiaba filosofía en el Instituto Nacional y Leyes en la Universidad de Chile. Nada con matemáticas.

Arturo Prat

A los 16, como guardiamarina

5 Carmela, el amor de su vida

Carmela Carvajal conoció a Arturo Prat cuando eran adolescentes. Hay registros de la relación que datan desde 1866. A Arturo le molestaba la farándula y no le gustaba mucho que se hablara de su relación. Mientras el amor florecía, Prat estudió leyes como una forma de solventar su próximo plan: pedir la mano de Carmela. Se casaron en 1873 y tuvieron su luna de miel en las Termas de Cauquenes. Su primera hija, Carmela, falleció a temprana edad. Luego nacerían Blanca y Arturo, quien tenía apenas un años cuando su padre pronunció sus últimas famosas y funestas frases.