Los hombres casados chilenos quieren hacer el amor cada vez menos, aseguran muchos estudios estadísticos.

Al parecer las altas exigencias de la sociedad actual, especialmente de la vida laboral, sumadas a las que el sexo femenino impone a la hora de ir a la cama han ido mermando el deseo masculino y su rendimiento bajo las sábanas.

Existen excepciones, sin embargo no es menor considerar los altos rangos de autosatisfacción  que muestran los mismos estudios en hombres y mujeres, lo cual lleva de manera inmediata a concluir que Adán y Eva están buscando árboles distintos o comerse solos la manzana. Por supuesto, sin contarle al otro.

Hoy las mujeres trabajan a la par y mejor. Si a eso sumamos que deben cumplir como madres o dueñas de casa, es entendible que a menos tiempo o espacios para la vida íntima prefieran ir a la segura, acceder al sexo en pareja sólo y siempre cuando no sea un acto laborioso. Si no es así, preferible buscarse un amante por fuera, ya que la novedad y lo prohibido le imprimen una excitación especial. Y si a pesar de los pesares prefieren ser fieles, la masturbación es cada vez más aceptada: el agua de la ducha teléfono, los consoladores con forma de miembro, los vibradores, los geles, o el simple dedo se han transformado en una gran opción para conseguir el orgasmo seguro y además para el autoconocimiento.

Los hombres casados se ven enfrentados a esta maravillosa mujer, una mujer que no necesita de nuestros sueldos ni de darnos explicaciones por nada, ella es independiente y su mayor independencia es hacer el amor cuando quiere y no porque debe. En ese pequeño espacio de acción el hombre de hoy sabe que debe rendir y que si no, no sirve para nada. Así de sencillo. Porque el ser validado como proveedor ya pasó de moda, salvo si eres millonario. Si no provees tan mayoritariamente a nivel económico y además la cama no es lo tuyo, es lógico que las confianzas estén mermadas y entres a un plano de enfriamiento que te llevara a buscar muy aisladamente a tu mujer y harás también del onanismo una de tus actividades más estimulantes y relajantes. Es sabido que los hombres más que amar, necesitamos desahogar, eyacular y distender los niveles sanguíneos, la dureza testicular, y cada vez más la frustración de no satisfacer a la pareja que elegimos para toda la vida. Las amantes esporádicas serán entonces una salida a todo ese magma y, en caso de los menos privilegiados, las prostitutas o damas de compañía que ayudarán sin pedir nada a cambio y ningún tipo de rendimiento. Claro que no lo vaya a saber nadie.

Pero posiblemente el problema de hombres y mujeres radique en pensar que nuestra vida y desarrollo sexual debe estar unido al matrimonio o al proyecto de pareja, lo cual provoca conflicto y distanciamiento producto de insatisfacciones repetidas. ¿Amarse y tener sexo con el mismo durante 50 años  debe ser entretenido? Las convenciones religiosas o morales han armado a través de siglos un modelo basado en la fidelidad y en la exclusividad y, por ende, en la mentira, ya que toda búsqueda personal será ocultada, escondida. Si no es así, puede hacer correr riesgo el proyecto de pareja, familia y todo lo construido.

Una realidad diferente es la que vivió el terapeuta y tarotista Pedro Engel, quien junto a su primera mujer y madre de sus hijos tuvieron una relación abierta, es decir, con amantes esporádicos por fuera, sin imponerse un sesgo moralista. Se dejaron ser de acuerdo a sus intereses personales y a las ansias de desarrollo de cada uno, siempre amándose por sobre todas las cosas, lo cual es recordado y guardado como un tesoro hasta el día de hoy por el maestro esotérico.

El gurú hinduista Osho propone algo similar. Habla de la sexualidad no como un imperativo para ambos miembros de la pareja o matrimonio, por el contrario, como un camino individual que lo hago más rico a través tuyo, sin exigirte ser de mi propiedad, ni que sientas como yo, ni desees lo mismo. Menos que me guardes fidelidad como base del respeto. Sólo habla de la lealtad, del apoyarse en toda circunstancia y sin ataduras que tienen que ver más con el alejarse el uno del otro.

Finalmente es probable que el desapego sea la forma de apegarnos un poquito más entre hombres y mujeres y así no continuar distanciándonos ni dejando en manos de la moral nuestra salud sexual y mental bajo la oscuridad del ocultamiento.

Sobre El Autor

Periodista, comunicador social y ex tenista, fue columnista del Diario La Época y crítico de cine en revista “Plano 9”, pero se siente más escritor; dos libros publicados: "Encumbrado en la noche de Plaza Italia “ (LOM) y "Momentos y contramomentos" (RIL), y pronto su primera novela. También es pintor con exposiciones en colectivo e individual a su haber. Aunque habría preferido más tiempo para la cocina (su creación, un plato llamado Chamuyo). Le habría gustado estudiar mecánica y dedicarse a la restauración de Escarabajos (VW), maneja un “Vocho” de 1960. Y destaca que tal vez el gran amor por su mujer (Azafata) viene de su película favorita “Dónde está el Piloto”, mismo amor que siente por sus dos hijas y por sus dos fieles perros.