Desde temprana edad los hombres buscamos iniciar nuestra vida sexual sin otro ánimo que el pasar por el debut y, saber cómo es, y no precisamente para quedar en la historia de los amantes del siglo.

El tiempo se encarga luego de mostrarnos que hay instancias bastante más poéticas que la penetración, especialmente si alguna mujer con experiencia se cruza en nuestras vidas. Solteros o casados conocemos así sobre lo relevante del preámbulo, del ser cariñosos y delicados sin perder la masculinidad, de tener sentido del humor, de escuchar a la mujer, y por sobre todo no andar de apurón y ojalá no pecar de poco aguante.

Quien logra cumplir de manera natural, y no como un autómata, con estos ítems a la hora de amar es  posible que logre experiencias exitosas. Sabrás, sin embargo, a medida que te vinculas que hay tantas maneras de hacer el amor como mujeres en el mundo. Habrán las que necesiten largos preámbulos o a las que sólo les baste desnudarse o que la hagas reír mientras comen o se toman algo, habrán las que gusten de las caricias en la espalda o para las que un buen beso lo sea todo, habrán las que gusten del sexo oral y otras a las que les de pudor, las que con un orgasmo queden muertas, o las que sólo lo tomen como el comienzo de una gran noche, las que eyaculen al estimularles el punto G, o las que a pesar de los esfuerzos no logren llegar a puerto.

Ahora, si tienes mucha pero muchísima suerte y conoces a la mejor amante del mundo y después de desearla días ella acepta con gusto acompañarte a la cama, jurarás que esa mujer te transformó y te hace sentir el hombre de su vida o al menos el más deseado. Ella besará como ninguna, con corazón y lengua juntos, no pedirá permiso para tocar ni se sentirá una puta por hacerlo, ella disfrutará con el roce de los cuerpos, con mirarte y que la mires a los ojos, con que le hables al oído y le digas cochinadas y no versos baratos, a ella le dará igual desnudarse a la luz o en la oscuridad, es más, a los pocos minutos de refregarse sobre tu miembro ya se sentirá húmeda y pedirá sola que la penetres o tomará por sus propias manos el hacerlo y cerrará los ojos al sentirlo y probablemente su primer orgasmo sea de inmediato, el inicio de un show multiorgásmico que podrás prolongar con el único requisito de ser cariñoso y no dejarte llevar por el placer y postergar la eyaculación. Adorará tu falo. Si a eso le sumas que tiene un cuerpazo y que cuando salen le gustan panoramas como el cine o hacer pic-nics con canastita y mantel a cuadraditos y todo y champaña para la que incluso lleva copas plásticas. Bueno, si es así, te aviso que te ganaste el loto y que ojalá sepas hacer durar el premio. A continuación haz el amor con ella cada vez que te lo pida, porque además te lo pedirá. Podrá ser en el auto, en un río, en el mismo cine, en su casa mientras su perro ladra, en la calle, bajo la ducha, en el baño, en el jardín, con miel en el cuerpo, con ropa, al sol apoyada en un palto, mientras le cortas el pelo por la nuca, al extremo que sentirás cada orgasmo reventar en tu miembro como un estornudo o como un peo vaginal. Quizás lo único que te niegue sea el sexo anal, pero a esa altura te dará lo mismo, todo te parecerá una película de Sharon Stone y estarás llenito de felicidad.

Si eres uno de los ganadores de esta gracia… felicitaciones y bendito seas porque todos te envidiamos y aunque no lo creas nos ponemos contentos por ti, salvo, y Dios no lo quiera, que ella a pesar de sus virtudes amatorias cuente con el peor de los defectos, aquel que todos los hombres odiamos y nos puede llevar a preferir cualquier otro panorama, especialmente el fútbol, el que sea bruja, celosa, posesiva y controladora.

Si es así, mejor desaparece, porque el costo será grande y la buena fortuna se habrá terminado.

Por el momento y si aún no te demuestra todos estos males te recomendamos abrir bien los ojos, porque los poderes de la amante perfecta suelen nublar la vista y la mente de quienes la poseen.

Sobre El Autor

Periodista, comunicador social y ex tenista, fue columnista del Diario La Época y crítico de cine en revista “Plano 9”, pero se siente más escritor; dos libros publicados: "Encumbrado en la noche de Plaza Italia “ (LOM) y "Momentos y contramomentos" (RIL), y pronto su primera novela. También es pintor con exposiciones en colectivo e individual a su haber. Aunque habría preferido más tiempo para la cocina (su creación, un plato llamado Chamuyo). Le habría gustado estudiar mecánica y dedicarse a la restauración de Escarabajos (VW), maneja un “Vocho” de 1960. Y destaca que tal vez el gran amor por su mujer (Azafata) viene de su película favorita “Dónde está el Piloto”, mismo amor que siente por sus dos hijas y por sus dos fieles perros.