Parto por declararme un eterno enamorado de los Volkswagen escarabajos, así como de las revistas Playboy de los 60 a los 80, y del fútbol total de la Naranja Mecánica.

Lo cierto es que no soy muy original porque para la mayor parte de los hombres existen tres cosas importantes desde muy temprana edad. El fútbol, las tuercas, y las mujeres. En mi caso y debido a lesiones crónicas he tenido que olvidar mi gusto por la pelota y quizás por eso busqué hace algunos años cumplir con otro sueño de infancia y compartirlo en familia… tener mi propio VW escarabajo.

Y como no existe compraventa que los ofrezca listos para salir a la calle, con todo al día,  mi peregrinar no fue menor a la hora de encontrar el modelo que llenara este gusto y no botar el millón que tenía para dicho efecto. Recuerdo haber revisado varias veces las páginas de internet y a través de ellas y casi por accidente logré hablar con un restaurador de VW, quien se juntó conmigo y tuvo la amabilidad de enseñarme cómo revisar un “poncho”.

Lo primero, lógico, constatar que mecánicamente la máquina no tenga problemas. 1. saber si el motor no tiene juego axial, 2. Que posea alternador, 3. que caja de cambio y dirección estén en buen estado, 4. que  el piso de la carrocería no se haya podrido. El resto pueden ser  detalles menores a la hora de restaurar estos autos que por lo bajo no tienen menos de 30 años de vida.

Portada PlayBoy

Portada de revista PLAYBOY con la maravillosa Norma Jean Baker (Marilyn Monroe).

En Chile y Latinoamérica es muy raro encontrar un escarabajo de los años 30, recordemos que Ferdinand Porsche inició los diseños del VW en 1933 bajo petición expresa de Hitler (debido a esto es refrigerado por aire, para que resistiera en el desierto sin agua) y su producción comienza en 1938. Claro que nos podríamos topar con un ’40 ventana partida, un ’50 oval, un ’60, un con parabrisas curvo, un ’70 americano con parachoques con amortiguación y catalítico, un brasilero ochentero , o un mexicano de los ’90, que son a mi gusto como las rubias depiladas de Hugh Hefner, o sea, el fin del imperio; algo que parece tener las mismas líneas pero que perdió absolutamente la identidad y la esencia, que posiblemente trae airbag y computador, siendo el menos requerido por los amantes de éstos (porque la lata es muy mala) y no por nada sentenciaron el final de la producción VW escarabajo en el mundo. Sin contar los Beetles modernos. Como pueden ver todos parecen lo mismo pero no son iguales y tampoco su valor es semejante a los ojos de los coleccionistas.

Si conseguiste en buen estado alguno de ellos, lo siguiente es saber que más de algo deberemos restaurar o arreglar. Para eso los datos de dónde se encuentran los repuestos y piezas de escarabajos y combis es vital. Los proveedores principales en Santiago de Chile son Véliz-waguen y Don Benito, a quien todos los seguidores de los VW quieren mucho, ya que usado o nuevo tiene lo que busques para la joyita, siendo de los formadores del club “Beetle Friends”, uno como tantos clubs en el mundo, cuyos miembros se reúnen el primer sábado de cada mes con actividades como viajes en caravana y venta de accesorios. Y si los repuestos están tener un buen mecánico la rompe y acaba. Todos dicen saber de estos insectos rodantes pero lo cierto es que pocos los dejan 10 puntos. Para eso hazte asesorar por alguien que ya posea uno y así anda a la segura.

Mientras no existan compraventas especializadas es necesario seguir estos pasos antes de llevar el modelito a la revisión técnica y cumplir con todas las de la ley para sacarlo a la calle y disfrutar de un auto entretenido, con olor a viejo y que producto de su fisonomía y colores resulta muy atractivo, especialmente para los niños que de inmediato aprecian lo que sale de la norma y la modernidad, contabilizando un nuevo poncho a manera de juego o quedando fascinados por las pestañas de los faroles, por la onda hippie, o porque además flota.

El vintage está de moda, así como los cocineros de programas de TV que se trasladan en camionetas Volkswagen. Sin embargo, los escarabajos van más allá de las modas, tienen que ver justamente con una identidad, con tener el carro del pueblo, y no más de lo que me es útil y entretenido al mismo tiempo, un auto que parece auto y no nave espacial hecha de plástico. Quizás suene absurda la comparación, pero existimos algunos que aún preferimos la revista Playboy de los ’60 a los ’80, la de chicas de barrio como tu vecina, por lo cuidado de la estética, las fotografías y los artículos de gente como Capote o Hernry Miller, y además por lo atractivo que nos sigue resultando una fémina sin depilación completa, una mujer que parezca mujer y no  muñeca plástica barbie.

Sobre El Autor

Periodista, comunicador social y ex tenista, fue columnista del Diario La Época y crítico de cine en revista “Plano 9”, pero se siente más escritor; dos libros publicados: "Encumbrado en la noche de Plaza Italia “ (LOM) y "Momentos y contramomentos" (RIL), y pronto su primera novela. También es pintor con exposiciones en colectivo e individual a su haber. Aunque habría preferido más tiempo para la cocina (su creación, un plato llamado Chamuyo). Le habría gustado estudiar mecánica y dedicarse a la restauración de Escarabajos (VW), maneja un “Vocho” de 1960. Y destaca que tal vez el gran amor por su mujer (Azafata) viene de su película favorita “Dónde está el Piloto”, mismo amor que siente por sus dos hijas y por sus dos fieles perros.