En 1983, Stephen King, amo del suspenso publicó la novela “Christine”. En ella, un adolescente se obsesiona con un vehículo desvencijado de color rojo y bordes blancos. Se le mete en la cabeza hasta que logra comprarlo. El auto necesita algunas reparaciones, por lo que lo envía a un taller mecánico. Poco a poco, en este proceso, vamos descubriendo que el carro está poseído por un alma nada de limpia, cruel y vengativa.

Terror puro que ese mismo año fue llevado al cine por John Carpenter, genio del horror.

“Christine” si bien no es la primera película de autos asesinos, se transformó en un ícono dentro de este pequeño subgénero. Podríamos extender aún más el chicle, pero la idea es centrarse en el automóvil que le da vida: el Plymouth Belvedere Fury de 1958.

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Técnicamente, en la filmación de la cinta se utilizaron cerca de 20 autos del mismo modelo, pero basta hablar de uno para cubrirlos todos. ¿Cuáles eran sus características? Aquí algunas:

  • El Plymouth Fury fue una “subclase” del Belvedere, una versión top
  • Es un coupé sport de dos puertas. A partir de 1959 hay una versión de cuatro.
  • Se fabricaron más de cinco mil ejemplares
  • Su valor era de tres mil dólares de la época, unos 25 mil dólares en la actualidad
  • Su motor era un V8 capaz de generar 290 caballos de fuerza

La mayoría de los vehículos utilizados en la cinta “Christine” quedaron destrozados, pero todavía queda un par que anda dando vueltas por la vida.

Qué miedo.

Este es el trailer de “Christine”