En el imaginario colectivo existe una relación indisoluble entre Italia y los autos deportivos de lujo, bueno también con la pizza y la camorra, pero esa es otra historia. El caso es que la familia italiana de joyeros Corbellati decidió cambiar el oficio de fundir oro y engastar gemas por el de construir autos, y no uno cualquiera, sino un deportivo con aspiraciones de batir el récord mundial de velocidad: el Corbellati Missile.

¿Solo yo pensaré que el frontal del Missile parece caricatura japonesa?

Las especificaciones del Corbellati Missile indican que equipará tracción trasera, impulsada por un motor V8 biturbo de 9 litros capaz de ofrecer 1.800 CV y unos alarmantes 2.350 Nm de torque. La potencia será gestionada por una caja de seis marchas.  Los discos de freno serán carbocerámicos de 394 mm, con pinzas de seis pistones, No hay datos sobre quienes fabricarán el motor, la caja ni los otros componentes.

La idea suena un poco rara en verdad; es necesario saber harto de diseño, mecánica, física y un largo etcétera antes de darse a la tarea de diseñar y construir un auto como el que pretenden, pero estamos en un mundo colaborativo, donde grandes proyectos son capaces de aunar conocimientos y voluntades. Además, siempre está el buen dinero para hacerse de los servicios de quien sí sabe sobre algo.

Como ya es habitual en estos tiempos, el marketing lo antecede a todo y es lo primero a lo que se abocaron en Corbellati, pues ya anunciaron que el modelo será presentado en el Salón de GInebra de marzo próximo. Para  entonces deberán exhibir algo más que un prototipo de  diseño retro y un puñado de cifras gordas sobre potencia para que el mundo automotor los considere en serio.