La 10ª generación del Honda Accord ya está en Chile y se perciben significativos cambios respecto de la versión anterior en cuanto a la arquitectura, el diseño, la tecnología, el confort, la seguridad y asistencias electrónicas a la conducción.

En el exterior, destaca su carrocería más rígida, ligera, hermética y un nuevo chasis, mientras que en lo estético, resalta un frontal  audaz con una parrilla situada sobre una gran entrada de aire principal rodeada por luces y neblineros LED. En la zaga, en tanto, se distingue por una caída del techo sobre el maletero al estilo liftback, en que a simple vista se disimulan las clásicas líneas de un sedán.

En su interior, las nuevas dimensiones exteriores como la distancia entre ejes, el cuerpo más ancho y la altura total más baja, permitieron mejorar el espacio en el habitáculo y la capacidad del maletero que se incrementó en casi 30 litros, alcanzando un volumen total de 472 litros.

Adicionalmente, el Accord incorpora de serie climatizador bizona, asientos eléctricos con memoria, delanteros climatizados, botón y encendido remoto para el motor, sistema audio premium con 10 parlantes y subwoofer, pantalla táctil multimedia de 8 pulgadas, conexiones Bluetooth, Apple Carplay y Android auto.

En tecnología, la incorporación del sistema Honda Sensing es el elemento que reúne las esenciales características de seguridad y asistencia para el conductor. Dentro de las más importantes, incluye el frenado con mitigación de colisión, corrección por salida de carril, advertencia de colisión frontal, control crucero adaptativo, entre otros.

La motorización del nuevo Accord de Honda es un motor 2.0L DOHC en línea-4 VTEC Turbo con inyección directa acoplado a una transmisión automática de 10 velocidades, que desarrolla una potencia de 247 HP a 6.500 rpm.

All New Accord 2018 es de origen estadounidense y llegó a Chile en una única versión a un precio de lanzamiento de $26.990.000.

Vean la evolución del Honda Accord en imágenes:

Sobre El Autor

Periodista de carrera irregular que por su falta de convicción en cuanto a su elección se transformó en un alma en pena que abandona y retoma, cada cierto tiempo, el ejercicio de su profesión. Al parecer algo de periodismo hay en su ADN puesto que aún sigue en esto.