Se suponía que el misterio se iba a extender hasta el Salón de Ginebra, en marzo. Sin embargo, Kia no se aguantó la tentación y terminó compartiendo con el mundo las imágenes de su nuevo Kia Morning GT-Line.

El emblemático citycar de los surcoreanos se suma a la tendencia global de convertir estos modelos en vehículos más deportivos y que, en el caso de la sigla GT-Line, sigue el espíritu impuesto por la marca a otros miembros de su familia, como el Sportage, el Sorento y el Optima.

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Los retoques experimentados por el Kia Morning (Picanto en otros mercados) claramente significan un cambio de estrategia para este citycar. De hecho, pasa de ser un automóvil destinado a familias pequeñas a convertirse en un objeto de deseo para jóvenes urbanos.

Aquel estilo más desenfadado y rudo se plasma en distintos elementos de su carrocería. Algunos ejemplos son las amplias tomas de aire en su frontal (rematadas con un spoiler), los faldones laterales y un difusor de aire trasero. Todos adornados con una franja roja, símbolo de deportividad. El toque final lo da una doble salida cromada en el tubo de escapes.

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En el interior, la cabina replica la fórmula de la carrocería e integra una serie de componentes que te harán sentir dentro de un deportivo. La tapicería bitono (negro/rojo), la pedalera metálica, las inserciones de color rojo en las puertas y uno que otro detalle escogido con pinzas para reforzar su nuevo carácter.

Sin embargo, la imagen no es todo. Por lo mismo, la marca asiática también realizó cambios en las dimensiones del Kia Morning (mayor distancia entre sus ejes) e incorporó tecnología multimedia en su mayor expresión, con una pantalla touch más generosa en su tamaño y dotada de conectividad y funcionalidades reservadas a la exclusiva familia GT-Line de la marca.

Por si fuera poco, en algunos países existirá la posibilidad de personalizarlo.

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Los precios y países de distribución se conocerán más adelante, durante el Salón del Automóvil de Ginebra (Marzo 2017). Algo había que dejar para la ocasión.