En un evento realizado en la ciudad de Cusco, alrededor del místico Machu Picchu, se presentó en Latinoamérica el renovado Mazda CX-5. El nuevo SUV  pretende encarnar a la perfección el nuevo concepto que enarbola la marca nipona en sus más recientes modelos y que se resume en una sola idea: Jinba-Ittai.

Jinba-Ittai significa “jinete y caballo en perfecta unidad”, y es una frase que está en el corazón de los nuevos modelos de Mazda.

En el caso específico del CX-5 este se reflejan en un cambio total en su diseño y más de cien mejoras destinadas a estrechar el lazo que existe entre el conductor y su vehículo.

Al ver su nueva anatomía se aprecia una apuesta por formas simples y minimalistas. Todos los elementos que la componen se funden de manera sutil en una fina y deportiva estampa, como si se estuviese frente a un ejemplar pura sangre.

Por fuera destaca su frontal más aguzado y deportivo, así como su portalón trasero, el cual cuenta con apertura y cierre eléctrico (toma siete segundos). Además tiene un sunroof de mayor tamaño que aporta una atmósfera interior más brillante y amplia.

En su habitáculo, la nueva montura está desarrollada en torno al jinete.

Para mejorar la experiencia abordo, el Mazda CX-5 recurrió a un diseño con trazos rectos y simétricos con lo cual se genera una sensación de mayor amplitud. Su consola central es más alta y ancha, facilitando la manipulación de todos los componentes que ahí se alojan.

Entre los dispositivos que mejoran la conducción encontramos un Head Up Display que proyecta en el parabrisas una serie de datos con nuevas gráficas, más colores y en una posición más alta, permitiendo una mayor concentración en el camino.

En beneficio de todos sus ocupantes se realizaron 30 modificaciones en su cabina. Una de las más interesantes fue el aumento en la insonorización mediante materiales de mayor aislación en puertas, parabrisas y otras piezas.

La conectividad no tiene variaciones. Se mantiene el sistema MDZ Connect, el cual incluye una pantalla táctil de siete pulgadas con total conexión e integración con smartphones,  el comando central HMI Commander y el navegador GPS.

Cabe también destacar sus sistemas de asistencia electrónica a la conducción. Se incorporan varios avances de la tecnología i-ACTIVSENSE de Mazda, tales como las advertencias por cambio de pista involuntario y tráfico cruzado en la parte posterior del vehículo, la alerta en caso de cansancio del conductor, luces LED adaptativas al camino, entre otros.

El Mazda CX-5 también incluye el sistema G-Vectoring Control, el cual mejora el comportamiento del chasis valiéndose del torque del motor. Lo que hace es ajustar el par-motor en respuesta del manubrio, con lo que se suavizan las transiciones producto de la aceleración y se confiere mayor estabilidad al vehículo.

En Chile habrá siete versiones disponibles y los precios van desde los CLP 16.390.000 hasta los CLP 24.490.000. Este último es la única opción con motor diesel.

Para el final les dejamos un video con el Mazda CX-5: