A principios de los años 70, la oferta de automóviles era insuficiente para satisfacer la demanda de los chilenos. Visto esto, el gobierno de Salvador Allende encomendó a su ministro de Economía, Pedro Vuskovic, el cometido de fabricar el auto del pueblo. Para cumplir el mandato del presidente, el secretario de Estado propuso a la Citroën desarrollar un vehículo que cumpliera los requisitos.

Para hacer el auto del pueblo, el gobierno de la época puso un límite de gasto de 250 dólares por auto. Esto sólo alcanzaba para importar un motor de Citroneta desde Argentina; el resto terminó siendo un invento totalmente chileno, conocido como el Yagán.

El primer Yagán en el mercado se vendió en el año 1972 y fue catalogado como un jeep (vehículo todo terreno). De ahí en adelante se estima que se fabricaron cerca de 1.500 unidades. La planta de ensamblaje estaba en Arica y el último en salir del galpón lo hizo en 1974.

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Como se le consideraba un jeep, el Yagán fue probado por las Fuerzas Armadas, para ver si cumplía con los requerimientos necesarios para ser un vehículo militar. Es más, de los vehículos que no fueron comercializdos a público, alrededor de 200 fueron adquiridos por el ejército.

Por esas paradojas de la vida, el auto que fue un ícono del gobierno de la Unidad Popular acabó sus días patrullando las calles de la ciudad de Santiago, una vez que se produjo el golpe militar del 11 de septiembre de 1973.

En Argentina, Brasil y México se construyeron modelos similares al Yagán, pero nadie lo replicó a imagen y semejanza, básicamente porque se fabricaban a mano. Ergo, ninguno de los Yagán que se hicieron es igual a otro de su misma especie.

Conozcan más sobre la historia del Yagán: