La película “Volver al futuro” (1985) es un clásico que, entre otras muchas cosas, puso de moda el DMC-12, un vehículo con puertas estilo gaviota, motor V6 de 2,8 litros y que era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 8,8 segundos (nada mal para la época). ¿El gran problema? El auto había dejado de ser producido tres años antes, porque la compañía a cargo estaba totalmente quebrada.

Conseguir un DMC-12, entonces, se volvió una tarea complicada. Primero, porque era difícil encontrar un dueño que tuviera la voluntad de vender el suyo y, segundo, porque en caso de mal funcionamiento no había servicios técnicos disponibles para su reparación. Solo 22 años después, en 1997, llegó una solución.

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Stephen Wynne, originario de Liverpool, Inglaterra, comenzó a dar servicios de mantenimiento y  a restaurar viejos DMC-12, en un proceso que finalmente lo llevó a adquirir la vieja fábrica. Wynne se hizo de un enorme stock de partes, piezas, repuestos y componentes del vehículo, así como autos DeLorean que no fueron vendidos.

En 2008, DMC reabrió sus puertas totalmente e incluso comenzó a fabricar autos nuevos con piezas antiguas.

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Por ejemplo, un DeLorean 2015 es prácticamente el mismo auto que se hizo famoso en la película “Volver al Futuro”. Las diferencias que tiene son sutiles modificaciones para poder cumplir con los estándares de homologación en cuanto a seguridad y emisiones contaminantes, que exige la industria en el presente.

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Por otra parte, DMC ofrece kits orientados a mejorar el rendimiento y performance, así como las comodidades de un DeLorean.

Desde que la compañía resurgió en 2008 ha vendido más de 250 DeLorean remanufacturados -como en la firma los clasifican- todos salidos de la planta de producción ubicada en Texas, Estados Unidos.

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Al haberse transformado en una leyenda de la industria automotriz y cinematográfica, DeLorean ha capitalizado esto y la firma ofrece una serie de accesorios asociados al merchandising con lo cual se pueden comprar una gran cantidad de objetos con la famosa marca.

Finalmente, un DeLorean es un objeto de culto y de colección, por lo tanto su valor es incalculable con el paso del tiempo.  Pagar 65.000 dólares por uno remanufacturado por DMC, de seguro costará mucho más una vez fuera de la fábrica, cosa muy diferente a lo que ocurre con automóviles comunes que se desvalorizan al salir de la concesionaria.

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El valor es mucho más alto si el DMC-12 es hecho a imagen y semejanza del utilizado por Marty McFly en la trilogía cinematográfica. Una de esas réplicas, en 2011, alcanzó los 541.200 dólares, en una sesión de remate.

¿Cómo y dónde conseguir un DMC-12? La idea es visitar el sitio de la compañía. Vale la pena mencionar que envían autos y piezas a cualquier parte del mundo.

Vean cómo trabajan en DMC en la actualidad: