La marca británica Rolls-Royce tiene un lado oscuro. Pero en vez de esconderlo, lo luce con orgullo. Se trata de la línea Black Badge, que no es más que un tratamiento especial a sus modelos bajo la elegancia del color negro.

El último miembro en recibir la dosis es su convertible Dawn.

ROLLS-ROYCE DAWN BLACK BADGE

El cambio más evidente entre el Dawn tradicional y el Black Badge es el uso de “una profundamente intensa sombra de negro”. Para lograr este lujoso tono se aplicaron seis capas de laca, las cuales fueron dejadas en reposo por 72 horas, antes de ser finalmente pulidas a mano.

Incluso la mascota de Rolls-Royce, el célebre Spirit of Ectasy ha sido acabado con cromado oscuro y lustroso.

El coche también tiene unas ligeras modificaciones en su motor V12 twin-turbo de 6,6 litros. Específicamente se le han agregado 30 caballos de fuerza, pasando de 563 a 593 hp. Su torque también aumenta a un total de 840 Nm a 1.500 rpm.

Pese a los cambios, eso sí, se mantiene su aceleración de 0 a 100 km/h en 4,9 segundos.

Todo es administrado por una caja de cambios de ocho velocidades.

Finalmente, su interior refleja el altísimo nivel de lujo que siempre ha caracterizado a la marca.

El Rolls-Royce Dawn Black Badge tiene asientos de cuero negro exquisitos con finos toques color mandarina. Según sus diseñadores, un guiño a la puesta de sol, justo antes de la oscuridad que engloba a la noche.

Poético e inalcanzable.