El olvido suele ser cruel y el tiempo es su mejor aliado. Los autos no están libres del Averno y muchos quedan abandonados en el óxido y la chatarra. Sin embargo, hay unos pocos que reciben la bendición de mentes inquietas que tratan de rescatar su memoria.

Y justamente esa es la historia que cuenta ahora una vieja camioneta Plymouth 1939, la cual recibió una transformación tan radical que quedó lista para los días del fin del mundo.

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Esta belleza destaca por su motor radial que sobresale del capó, dejando la mitad de su volumen a la vista. El ejercicio no es casual y está destinado a observar que es un Jacobs R 755 de 12,4 litros, siete cilindros enfriados por aire concebido y que fue construido para aviones

Líneas aparte para su chasis. El original fue reemplazado por uno tubular, más poderoso y resistente, específicamente diseñado para soportar el incremento de su potencia.

Camioneta_Plymouth_3Siguiendo la inspiración aeronáutica, también se le dio una carrocería casi totalmente recubierta en chapa, la que imita la estética de los aviones. Su interior tampoco abandona el tema: se incluyó una serie de relojes, perillas y botones que replican el habitáculo de una aeronave. El estilo incluso consideró la instalación de un timón en reemplazo del volante, y además se puso un segundo mando en la butaca del acompañante, como si se tratara de la plaza del copiloto.

Camioneta_Plymouth_4La idea es genial y llegó a la cabeza de su dueño luego de ver un hidroavión equipado con un motor Jacobs. Luego sacó del garage la vieja y olvidada Plymouth 1939 y … ¡boom!

Camioneta_Plymouth_2La obra es fruto del trabajo de la familia Corns, oriunda de Colorado, Estados Unidos, y se construyó sin prisas, acorde al estilo del grupo. Cada miércoles ellos invitan a sus amigos a trabajar juntos en alguno de los proyectos que tienen en mente. Sus reglas son simples, quienes asistan deben tener onda con los autos, llevar la cerveza y tener sentido del humor.

Este engendro merece ser visto en video:

Sobre El Autor

Periodista de carrera irregular que por su falta de convicción en cuanto a su elección se transformó en un alma en pena que abandona y retoma, cada cierto tiempo, el ejercicio de su profesión. Al parecer algo de periodismo hay en su ADN puesto que aún sigue en esto.