Puede que el lujo sea innecesario para alcanzar la felicidad, pero no hay dudas de que muchas veces es capaz de dejarnos boquiabiertos con su promesa de comodidad extrema.

Un ejemplo es el nuevo Rolls-Royce Phantom VIII.

Después de diez años, la marca británica decidió actualizar su coche insignia bajo dos promesas:

  • El coche más silencioso del mundo.
  • El mejor coche del mundo.

La primera tarea se logra con 130 kilos de capas, espumas y dispositivos que permiten aislar tanto el sonido de su V12 twin-turbo de 563 hp, como el ruido externo, presente en las calles.

¿La otra? Dotando al Rolls-Royce Phantom VIII con una serie de amenidades y tecnologías destinadas a un puñado de afortunados. Todo teniendo como base un nuevo concepto de la marca británica, llamada “la arquitectura del lujo”.

Entre los elementos presentes en la idea destacan un chasis desarrollado en una plataforma propia, así como un diseño elegante y que evoca modelos clásicos de los años 50 y 60. Ni hablar de su interior. Sus asientos son un verdadero retiro espiritual. Obviamente, son calefaccionados y tienen diferentes posiciones para anidar a sus pasajeros, incluyendo una opción para dormir.

Los puestos traseros, además, tienen mesas de picnic, monitores y acceso a vaso de whisky y copas de champagne. En el tablero de instrumentos, incluso, hay lugar para “The Gallery”, una especie de display que se puede personalizar con arte e incluso un mapa 3D del ADN de su dueño.

Para la conducción misma, en tanto, destaca un asistente de alertas, cuatro cámaras de visión panorámica (incluyendo una vista de helicóptero), advertencia de colisión, peatones y señales de tráfico, alerta de cambio de pista involuntario, asistencia de estacionamiento en 360º, así como WiFi y lo último en navegación y entretención.

Todo por la módica suma de USD 445.000.