Las películas de superhéroes suelen ponernos la mandíbula en el suelo con una cantidad impresionante de nuevas tecnologías y formas de imaginar el futuro. Pero al mismo tiempo han ido militarizando nuestras pantallas de manera extrema.

Hoy a un superhéroe no le basta con el ingenio ni sus superpoderes (volar, correr a la velocidad de la luz, lanzar telarañas) para lograr el “bien”. Además necesita el armamento más destructivo posible para aniquilar a los enemigos.

Basta mirar el Batimóvil que aparecerá en la próxima Liga de la Justicia y que acaba de ser estrenado en la Comic Con de San Diego 2017. No es más que un verdadero tanque blindado, con misiles en cada uno de sus rincones.

Su descripción es aún más elocuente:

“El prototipo híbrido de un vehículo militar y cívico alcanza velocidades de hasta 330 km/h, viene con los últimos armamentos militares integrados y un sistema de blindado y protección. También cuenta con metralletas de calibre .50, lanzador de misiles y más. El Batimóvil de la Liga de la Justicia mide mas de seis metros y pesa unos increíbles 3.800 kilos”.

Triste. De cívico, las patillas.

Pareciera que el mensaje detrás de todo esto es que la única manera para resolver conflictos es destruyendo al otro, algo que merece nada más que repudio.

Y pensar que hace 50 años, el Batimóvil sí era un coche bello y deseable.