Si los productores de “The Fast and The Furious” hubieran tenido a mano un Mill Blackbird, podrían haberse ahorrado una montaña de dólares durante la filmación de la saga y no estarían dándose cabezazos contra una muralla.

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La razón es simple: el Mill Blackbird es una suerte de chasis con ruedas, impulsado por baterías y que está dotado de innumerables sensores y dispositivos electrónicos que sirven para captar su entorno. Se usa para filmar secuencias en movimiento y tanto su apariencia como su tamaño son ajustables. Y es justamente ahí, donde reside su mérito: luego, en el trabajo de postproducción (CGI), el Blackbird se puede transformar en casi cualquier modelo de automóvil existente en el mundo.

El concepto es no arriesgar autos de lujo y superdeportivos en el rodaje de tomas de acción en películas, series de TV y spots publicitarios. ¿Se imaginan el costo del seguro para un Aston Martín?… Para eso llega el Blackbird.

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El único requisito para que este armatoste luzca como un flamante Acura, un Porsche o un Gran Torino es que las medidas del vehículo real puedan ser emuladas por el Blackbird. Pero ya les decíamos, este chasis es ajustable y puede repetir la altura y la distancia entre ejes de casi cualquier modelo.

Dato interesante. El Blackbird también posee un sistema de anclaje que permite montarle casi cualquier llanta, desde un clásico sedán hasta las que equipa un Bugatti. Luego, lo único necesario es reproducir la carrocería del auto con arreglos digitales. ¿interesante, verdad?

Un video que te dejará con la boca abierta: