Hace tiempo que tenemos la mandíbula desencajada a causa del Aston Martin Valkyrie, el hiperdeportivo que la marca británica ha venido desarrollando en colaboración con el equipo Red Bull de la Fórmula 1.

Y cada vez que aparecen nuevos detalles, el asombro aumenta a niveles desquiciados.

Lo primero es el golpe visual. El Aston Martin Valkyrie cuenta con una especie de túnel a través de sus chasis, el cual permite canalizar el flujo del viento de manera mucho más eficiente, al mismo tiempo que mantiene un diseño más puro, sin muchos elementos que sobresalgan de su carrocería.

Su estructura, además, consigue niveles extraordinarios de downforce, con un efecto suelo digno de un F1.

Para mejorar aún más la aerodinámica, los espejos laterales han sido reemplazados por un sistema de cámaras. Este transmite las imágenes capturadas a dos pantallas ubicadas en los extremos de la cabina, en el mismo ángulo en que estarían los retrovisores.

A propósito del habitáculo, es aquí donde encontramos la mayor parte de la experiencia provista por Red Bull.

Para alojar a sus pasajeros (piloto y copiloto), el Aston Martin Valkyrie tiene dos butacas de competición ancladas al chasis y con la misma inclinación que usan los monoplazas. O sea, una posición ligeramente reclinada y con los pies sobre una pedalera que se coloca por encima de la línea de las caderas.

Ambos además cuentan con cinturones tipo arnés de cuatro puntas o uno opcional uno de seis para el uso en circuito.

El volante también se inspira en la Fórmula 1. Es desmontable y cuenta con todos los controles necesarios para la conducción. Junto a él asoma una pantalla OLED con toda la información y telemetría.

En general, su configuración ha sido diseñada para favorecer la concentración del piloto, enfocando la visión en la pista y entregando una experiencia cercana a la de una competencia deportiva.

Para dotarlo de una soberbia relación peso-potencia (aún no declarada) se han incorporado una serie de detalles que, en su conjunto, disminuyen considerablemente el peso total del vehículo.

Como ejemplo significativo nos encontramos con que la insignia de la marca fue fabricada en aluminio y tiene un grosor 30% más fino que un pelo humano.

Si bien este Aston Martin Valkyrie es un prototipo, de la marca británica señalan que su desarrollo está consolidado en un 95% y que el modelo de producción será prácticamente idéntico.