El vórtice creativo del ser humano nunca se detiene. Ni siquiera cuando parece que no hay nada que inventar, porque siempre surge una nueva idea, una nueva sorpresa que a uno lo asalta bajo las palabras “cómo diablos no se me ocurrió a mí”. El último ejemplo de esa situación: el Swincar E-Spider, que incluso tiene la desfachatez de reinventar la rueda.

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Un vehículo como el Swincar E-Spider parece un prototipo salido de la mente de Leonardo da Vinci, sin embargo, corresponde a un hombre de esta época, el francés Pascal Rambaud

Básicamente, el Swincar es un vehículo eléctrico -un motor por cada rueda- que, por su arquitectura, es capaz de moverse por cualquier parte, adaptándose fácilmente al terreno que pisa, sea cual sea la irregularidad que se presente, como si fuera una araña.

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Spider = Araña, por si no se habían dado cuenta.

El Swincar no tiene ocho patas ni puede andar por los techos, pero la verdad es que sí desafía ángulos imposibles y leyes de la gravedad, logrando desplazarse sin peligro de volcamiento. Esa agilidad y destreza le permite sortear baches, rocas e inclinaciones. ¿Su secreto? La suspensión independiente de sus cuatro ruedas, que con esta cualidad parecen brazos oscilantes.

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El impulso y flexibilidad presente en cada una de las cuatro ruedas es el resultado de cuatro motores eléctricos de 1,5 Kw, distribuidos en cada una de ellas. Con esto la tracción 4×4 está asegurada. Lo mismo ocurre con la detención gracias a cuatro discos de freno.

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El tiempo de uso varía entre 2 y 4 horas, lo que depende del uso y el tipo de batería que el cliente elija: 2Kwh, 4Kwh o 6 Kwh.

Un vehículo recreativo como este, independiente de cómo se aferra y mueve por las rutas más difíciles, por el tipo homologación (QUAD/ATV) y el valor que le das a tu cabeza, es requisito llevar casco.

Mira el Swincar E-Spider para saber de lo que es capaz: