¿Héroes o villanos? Esa es la pregunta que rodea a Tesla, luego del paso del huracán Irma por Florida, Estados Unidos. Todo tras la revelación de que la compañía limita la autonomía de sus baterías.

La historia va así. Después de que un cliente llamara a la marca pidiendo ayuda para poder escapar del peligro causado por la tormenta, Tesla aumentó la autonomía de todos sus coches Model S, Model X 60 y Model 60D en 50 kilómetros, facilitando la evacuación.

Obviamente, la medida fue aplaudida por muchos.

“Whoa. Tesla acaba de hacer un upgrade silencioso de cada Model S 60D en la zona de evacuación para darles mayor autonomía. Gratis”.

Bien, toda ayuda se agradece.

Pero luego no faltaron las críticas. Primero por el hecho de que se supo que todos los autos marcados con baterías 60 kWh, en realidad vienen con una batería 75 kWh, a la cual se puede acceder pagando USD 3.000 extra. No sé ustedes, pero eso solo es parte de las leyes del libre mercado y Tesla nunca ha ocultado que a más dinero, más kWh.

Más preocupante para otros, sin embargo, es el hecho que como cualquier otro objeto electrónico creado hoy, el funcionamiento de los Teslas pueda ser controlado a distancia por quienes tengan acceso a su software.

Hoy Tesla actuó por el bien común, para ayudar a las personas, pero en el futuro quién sabe cómo actuará -esta u otra empresa- para beneficiar sus propios intereses.

Qué buen debate, ¿no? Comenten.