El Chevrolet Cruze Turbo fue presentado recientemente en Chile con la idea de remecer los pilares de su segmento y con una apuesta que busca seducir corazones jóvenes. Tuvimos la oportunidad de probarlo durante 72 horas y experimentar una sensación de primera mano de lo que pretende conseguir.

DISEÑO

 

chevy-cruze_30Aunque la gente lo niegue, las apariencias importan. Y el nuevo Chevrolet Cruze Turbo es consciente de aquello, entregando una silueta mucho más afilada que su predecesor. Si bien sigue siendo un sedán de tamaño medio, con capacidad para cinco personas, es claro que su diseño apela a un target más joven y energético. Para decirlo de otro modo, su aspecto general es mucho más deportivo que los parámetros que rigen su segmento.

Mucho de esto se logra con un frontal robusto y poderoso, el cual es potenciado por una parrilla que reclama presencia, así como por sus generosas tomas de aire flanqueadas por ópticos macizos y que se proyectan por el costado de la carrocería. Las nervaduras del capó y las del parachoques transmiten, además, la sensación de un motor musculoso, y se suman a las líneas aerodinámicas de su figura en un discurso que declara que el Cruze está listo para acelerar y cortar el viento.

Las llantas de aleación, los neumáticos de perfil bajo, un despeje que se ve menor de lo que es y las ventanas con forma de lágrimas opuestas enfatizan el carácter vivaz del modelo, y ayudan a concluir que, definitivamente, el Cruze Turbo no califica como un sedán tradicional.

MOTOR Y EQUIPAMIENTO

chevy-cruze_14Si la apariencia del Cruze lo distancia del segmento, su motor lo hace todavía más. El coche equipa un bencinero sobrealimentado de 1.400 cc., que entrega 150HP y un torque de 245 Nm. La transmisión es automática de seis velocidades y tiene frenos ABS y de disco en las cuatro ruedas

A nivel de equipamiento el auto es todo lo que se puede desear, desde el confort de marcha hasta las asistencias a la conducción. De hecho, incorpora tal cantidad de tecnología que parece sacado de una película de Star Wars. O de Star Trek, si prefieres.

El Chevrolet Cruze Turbo incluye una cantidad numerosa de sensores, los que trabajan de manera integrada para generar avisos, corregir acciones y facilitar la labor conductiva.

Climatizador, altos estándares de seguridad y conectividad a toda prueba son características que muchos vehículos poseen como equipamiento adicional. En el caso del Cruze, estas constituyen el punto de partida, pues están presentes desde la versión de entrada. (Para mayores antecedentes sobre el nivel de equipamiento, ingresa a este enlace).

EXPERIENCIA

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Para efectos de Test Drive, manejamos la versión LTZ, la cual corresponde al tope de línea del Chevrolet Cruze.

Desde afuera, el coche luce un poco ajustado en la plaza de piloto. Sin embargo, una vez dentro la regulación eléctrica de la butaca entregó una acomodación óptima, con un ángulo de visión muy bien logrado, gracias a un amplio parabrisas y la discreta ubicación de los pilares, entregando una vista muy cercana a los 180 grados.

Tras presionar el botón de encendido se iluminan los múltiples testigos y estamos listos para comenzar a rodar. La amplia pantalla táctil situada al centro del tablero es de operación sencilla e intuitiva, nada muy distinto a los menús que ofrecen los teléfonos celulares. Hablando de smartphones enlazar uno de estos con el sistema del auto es simple. Un par de pasos y todo listo para seleccionar música a tu gusto durante el viaje.

En silencio, por cierto, se agradece la buena insonorización de su habitáculo. En ciudad es difícil lograrlo, pero el Cruze cumple con excelencia la labor, siendo una de las varias gratas sorpresas que notamos.

Santiago es una ciudad donde los horarios punta son cada vez más extensos, por lo tanto, el plan fue realizar el test drive en medio del tráfico real de la urbe. Ahí, entre inicios de marcha, frenadas, detenciones totales y reinicios, la caja de cambios se portó de maravillas. Las marchas pasan de manera suave, sin aspavientos. A velocidades de entre 25 y 60 km/h se sintió muy cómodo rodar en bajas revoluciones.

Fuera del caos, en tanto, probamos la característica que mayor curiosidad provoca este modelo: el turbo. Si bien en una que otra maniobra en la ciudad se accionó y nos pareció ágil, la idea era conocerlo en ambientes más exigidos, y la experiencia fue grata. En carretera pudimos acelerar con algo más de fuerza y eso pareció despertar al Cruze. Las revoluciones levantan al instante y el turbo no tiene delay para arrancar, la transición de marchas se siente muy fluida y el auto rueda con soltura, entregando siempre la sensación de tener bastante holgura de poder para liberar.

La agilidad para elevar revoluciones y la dinámica respuesta del motor dan la sensación de estar conduciendo un coche con al menos un motor de 2 litros.

En régimen de marcha, el Chevrolet Cruze Turbo se siente pegado al piso, con un fuerte agarre de los neumáticos. Entonces, decidimos elevar la apuesta y nos internamos por algunos caminos interiores de localidades suburbanas, donde los caminos son más estrechos y los ángulos de giro más cerrados. En todos los escenarios, el Cruze se sintió muy cómodo. Los sistemas de asistencia a la conducción actuaron de manera sigilosa, pero muy eficiente, transmitiendo al piloto la permanente sensación de estar conduciendo en calzadas con óptimas carpetas de rodado. Mención especial para el control de estabilidad electrónica.

De vuelta a la ciudad evaluamos dos de los chiches más llamativos del Cruze: el sistema que alerta de proximidad hacia otros vehículos situados delante del auto y el estacionamiento automático. El primero te alerta cuando te acercas demasiado al auto que va adelante, y te lo comunica encendiendo unas luces de advertencia y emitiendo un intenso ruido de alarma.

El estacionamiento automático, por su parte, permite aparcar en paralelo o perpendicular a la trayectoria. Basta con seleccionar la opción correspondiente y el auto hace el resto. Mientras el Cruze se autoestaciona uno ve la maniobra por la pantalla central como si se tratara de una película. Si bien es inevitable tener el pie sobre el freno, por costumbre, listo para actuar, luego de varios ensayos fuimos testigos de que el sistema siempre funcionó bien y el vehículo se aparcó correctamente.

Como conclusión podemos decir que el Chevrolet Cruze Turbo no es un auto deportivo por definición, pero tiene atributos suficientes como para situarlo como un sedán muy entretenido de conducir.

Vean el Chevrolet Cruze Turbo en acción:

Galería de Fotos: