El Ford Escape es uno de mis automóviles favoritos en el mercado, aunque el amor no fue instantáneo. La primera versión, que data del 2000, no me convenció del todo y no fue hasta el modelo 2006 (del cual fui dueño) que el sentimiento floreció. En gran parte, gracias a su restyling, nuevas motorizaciones y llantas aro 16.

Con las cartas totalmente expuestas, ahora les cuento que tuve la posibilidad de probar el nuevo Ford Escape SE 2.0 Ecoboost AWD.

Antes de compartir mis sensaciones, es bueno recordar que la versión actual técnicamente corresponde a un Ford Kuga. El apelativo Escape, sin embargo, sobrevive en algunos mercados por ser un nombre conocido y bien posicionado.

Dicho esto, en lo general, creo que es un SUV que alcanzó su madurez satisfaciendo en gran medida a quienes hemos tenido alguna versión anterior de esta familia y a quienes lo conocen como Kuga.

DISEÑO

La apariencia externa de este Ford Escape tiene sutiles cambios con relación al modelo anterior. Estos se ven en los faros delanteros y la nueva máscara trapezoide, la cual comulga con el Kinetic Design que aplica la marca a sus modelos actuales.

Mucho más profundos, en tanto, son las modificaciones en su cabina, donde mejoró sustancialmente su ergonomía. Un ejemplo de esto es la reubicación de su palanca de cambios y el reemplazo del freno de mano por un sistema eléctrico accionado por botón.

EXPERIENCIA ABORDO

Al sentarse al volante se percibe aquella renovada ergonomía. Esta permite adoptar una posición más cómoda con la variación en altura de todos los componentes del panel central, dando mayor libertad de movimiento a la mano derecha a la hora de activar elementos como el climatizador bizona u operar la pantalla táctil de ocho pulgadas (con sistema Sync 3 My Ford) que incorpora.

Quizás el único componente disonante del sistema de info-entretenimiento es el audio. La elección de un equipo Sony no me convenció del todo. Mi argumento se basa en una leve distorsión de sonido al llevar el volumen al máximo, algo que nunca noté en los vehículos de esta marca que tuve en el pasado, entre los que se incluyen el Escape 2006, tres camionetas Ford Ranger, un Focus y un Ka, al cual extraño mucho.

Siguiendo con el comportamiento dinámico del Ford Escape 2017, notamos que es un SUV cuya agilidad y maniobrabilidad es muy gratificante. En gran medida, esto se debe a su poderoso motor Ecoboost turbocargado de 2.0L, con 245 hp y 366 Nm de torque, el cual  responde con un toque del acelerador y a su precisa dirección con un generoso radio de giro.

Para la gestión del motor, en tanto, cuenta con una transmisión automática de seis velocidades y que se puede operar desde las levas al volante.

Su desempeño es correcto, pero no impecable. Noté un leve retardo en algunas aceleraciones, pero esto es un detalle que percibimos los más tuercas o fanáticos y conocedores del modelo, modestia aparte.

La suspensión es muy cómoda, no sufrimos con los innumerables baches y reductores de velocidad que hay en las calles de mi ciudad. Si bien me quejó, entiendo que son necesarios por las constantes imprudencias de los conductores chilenos.

Lo mismo también reafirma que su comportamiento en una conducción más deportiva, es segura y la provocación de tomar esta actitud es una incitación por todos esos hp del motor. De verdad es muy divertido exigirlo.

A lo anterior se suman sus asistencias electrónicas a la conducción que son muy eficientes y efectivas. El Ford Escape ni se inmuta si le pides más, el riesgo es mínimo y solo debes controlar tus capacidades y saber hasta donde lo puedes llevar. Pero reitero, el Escape cuenta con configuraciones y equipamiento electrónico que te ponen los límites.

Justamente, algo que nos gustó es el sistema MyKey que te dará la tranquilidad de prestarle el SUV a tu hijo adolescente e inexperto, sin sentir esa angustia que provoca pasar las llaves de un vehículo que entrega una potencia considerable.

Dentro de sus gracias está el hecho de que se puede limitar la velocidad máxima e incluso silenciar la radio hasta que el conductor se coloque el cinturón de seguridad. El único problema es que no pudimos desactivar el sistema MyKey, incluso siguiendo la instrucciones del manual de usuario ¿…?

Otro sistema que facilita la vida es el que automatiza las maniobras de estacionamiento en sentido paralelo y perpendicular. Ahí, el Ford Escape hace gran parte del trabajo y tú sólo debes intervenir cuando las instrucciones que aparecen en pantalla te lo indiquen.

Con respecto a los frenos, complementados con varios sistemas electrónicos, simplemente basta con pisar el pedal y ya está, reduces la velocidad en forma efectiva, precisa y controlada, nada de movimientos o desplazamientos extraños.

Hablando de la funcionalidad del Ford Escape, hay muchos detalles que se han mantenido -y otros incorporado-, que provocan gran satisfacción. Por ejemplo, la forma en que puedes abatir los asientos traseros es tan simple y eficiente que no cuesta nada acceder a la sección destinada al equipaje, que ahora es más espaciosa.

Relativo a la calidad de los materiales y acabados del interior podemos decir que son apropiados. Destaco la empuñadura, grip y tamaño del volante, la ubicación de la pedalera y del pomo de la palanca de cambios. También agradezco la calefacción de asientos de cuero, pero hubiese esperado, por el precio y segmento en el cual se inserta esta versión del Escape, la cada vez más masiva ventilación de las butacas delanteras.

El Ford Escape SE 2.0 Ecoboost AWD es el tope de línea del modelo y su precio es de CL$ 18.990.000.

Para finalizar, podemos añadir que el Ford Escape 2017 puede ser una buena opción para familias jóvenes con no más de dos o tres hijos, y que pueden disfrutar de “escapadas” de fin de semana. Incluso compenetrándose en la naturaleza, gracias a la tracción inteligente que posibilita acceder a caminos donde el asfalto no existe.

Toda la información que provee el fabricante la pueden encontrar en la siguiente página web.               

Para el final el video de nuestro recorrido y más fotos:

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Sobre El Autor

Fanático de las motocicletas, ha tenido gran parte de las tipologías existentes. Se hizo un pequeño garage para guardarlas y esperando por más. Pero no sólo de motos vive el hombre, los autos son su otra pasión. Las camionetas sus preferidas, le permiten trasladar sus motocicletas a las que dedica gran parte de sus horas de ocio y algunas otras ni tan de ocio. El trabajo, que no le fanatiza, es el medio para obtener lo que quiere…más motos, más autos, uno que otro Gadget, etc. Su lema es que hay que trabajar para vivir, pero no vivir para trabajar: la vida es muy corta.