Los concept cars no son ninguna novedad. Frecuentemente los fabricantes de automóviles enseñan al mundo de lo que son capaces, mostrando modelos repletos de tecnologías de avanzada y construidos con materiales de última generación e, incluso, experimentales. Buscan impresionarnos al anticipar qué podremos esperar de sus coches en un futuro cercano

Algo más inusual es que el ejercicio se haga a la inversa: presentando desarrollos con materiales anclados en el pasado. Un ejemplo es lo que ha hecho Toyota al presentar el Setsuna, un auto eléctrico de madera que será presentado en la Milano Design Week de abril próximo.

Su apariencia difiere muy poco de esos autos a pedales que hicieron la delicia de los niños por allá por las décadas de los 50 y 60. El diseño es simple, pero su fortaleza radica precisamente en eso, en la sencillez. Claro que en términos japoneses, no como la nuestra.

La carrocería del Setsuna está construida en cedro, en tanto que el bastidor fue hecho con madera de abedul. Los asientos y el piso también son de madera. En la fabricación no se utilizaron clavos, remaches ni tornillos de ninguna clase, pues los fabricantes recurrieron a una tradicional técnica de carpintería nipona conocida como Okuriari, que utiliza ensambles para unir la madera.

Según Toyota, este modelo tributa a la estrecha relación propietario-vehículo, y por ello eligieron el nombre de Setsuna, que significa momento en japonés. La elección de la madera para construirlo es concordante, pues el paso del tiempo confiere a este material colores y texturas particulares, a partir de las condiciones climáticas a que esté expuesta. En otras palabras, nunca habría un Setsuna igual a otro.

Poco se sabe del motor, solo que utilizará baterías de plomo, que le otorgarán una autonomía de solo 25 km. y que la máxima velocidad que podrá entregar es de 45 km/h.