Quienes usan la bicicleta como medio de transporte saben lo que se requiere para circular de la mejor manera por las calles de la ciudad y en Canyon tienen una amplia gama para satisfacer hasta los más exigentes: sus diseños están pensando en ellos.

Su última novedad es la Canyon Commuter 7.0, que por su atención a los detalles, tanto estéticos como prácticos, es un objeto de deseo inmediato para los ciclistas urbanos.

Entre las características que tiene esta bicicleta, los más distintivos no saltan a la vista. Todos se esconden en una presentación minimalista y limpia.

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Por ejemplo: la luz frontal que es una extensión de la “T” que sostiene el manubrio. Lo mismo ocurre con el dínamo que provee la energía eléctrica, que se aloja en la masa (hub) de la rueda delantera, mientras que el sistema de cambios Shimano de 8 velocidades, se esconde en la masa de la rueda trasera.

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Todo el sistema de piolas y cableado de las luces va por dentro del marco de la bicicleta, mientras que las soldaduras son tan finas que desaparecen al ojo humano, haciendo parecer que la estructura fuese una sola pieza.

Si bien la luz trasera parece un accesorio, con su forma y color (negro) se mimetiza con el tubo del sillín, pero además cumple una doble función, ya que también es la pieza que sirve para sujetar y regular la altura del tubo del asiento. Incluso viene con una cobertura de teflón (IXOW) para no dañarlo.

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La cadena de transmisión, como ya es habitual, se reemplaza por una correa dentada, muy resistente y libre de fluidos que puedan machar la ropa. ¿Otra mandarina? Prácticamente no requiere mantención.

Los tapabarros, indispensables para no ensuciarse la ropa, también exhiben una vocación multifacética. Además de su función primaria sirven como soporte para alforjas.

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El manubrio es corto y bajo, perfecto diseño para circular entre el tráfico (cabe recordar que las bicicletas, según la ordenanza, son vehículos que deben transitar por la calle, no por las veredas). Pero independientemente del lugar por dónde el usuario se desplace, un manillar como este favorece todo tipo de maniobras.

Canyon Commuter_1Otro detalle que busca dar mayor seguridad, tan esquiva para los ciclistas, es un sencillo y a la vez eficiente sistema de bloqueo antirrobo (IXOW Wheelguard), el cual evita el robo de las llantas, que como decíamos tienen elementos esenciales insertos, como es el caso del dínamo o el sistema de cambios.

Como toda bicicleta sofisticada, no podían faltar los detalles y el sello que le imprimen algunos accesorios de afamados fabricantes. Uno de ellos está en sus puños y asiento de cuero café de Selle San Marco, marca italiana especializada en componentes destinados a personalizar bicicletas.

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La filosofía de Canyon va más allá de la venta de un producto, su interés está en la fidelización de clientes, por eso cuentan con un servicio que denominan Crash Replacement (reemplazo en caso de accidente), el que básicamente consiste en vender a los propietarios de sus bicicletas, un marco nuevo a un precio preferencial cuando este se daña.

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Con tal nivel de atención al cliente, calidad y diseño de sus bicicletas es muy probable que alguien tenga interés en ser un feliz propietario de una Canyon Commuter 7.0. Pues bien, estás se pueden comprar independiente del país de residencia. En el caso de Chile se debe pagar US$ 1.849 por la bicicleta más US$ 386 por el envío y US$ 18 por el embalaje especial que se utiliza para que llegue en perfectas condiciones a destino. No es de extrañar tanto orden, estructura y perfección al tratarse de un producto de origen alemán.

Presentación de la Canyon Commuter 7.0 en Eurobike 2014: