Cada día que pasa nos trae nuevos modelos de bicicletas eléctricas que apuntan a convertirnos en impenitentes ciclistas urbanos con conciencia verde. En esta ocasión el modelo proviene, era que no, de otro emprendimiento que solo se venderá si alcanza la cota de financiamiento necesaria; con ustedes la propuesta de Kvaern, que se apunta como gracia el no necesitar ser enchufada a la red eléctrica, porque cuenta con su propio panel de energía solar para proveerse de energía.

Ahí está, no me digan que eso no es un paso adelante en el cuidado del planeta. Eso sí, no te creas que se trata de un cómodo y compacto set articulado que podrás guardar en tu mochila y armar ahí donde te pillen las ganas. Mis polainas, aunque no se entregan datos técnicos como las medidas o el peso total de todo el andamiaje, de solo mirar el sistema montado ya se ve que sería más práctico contar con un automóvil de asistencia donde trasladarlo, así en modo Tour de France.

Me parece que el sistema está pensado para operar en casa,  porque como lo veo requiere de un patio para montar la estación de recarga. Como vivas en departamento, veo en tu futuro un permanente lío con los vecinos por el uso de las áreas comunes para armar el sistema.

En fin, dejando de lado este apartado la bici se ve pequeña, quizás demasiado para quienes midan algo más de 1,80 m. Quizás el pequeño tamaño tiene por objeto suplir el que no fuera plegable.

El funcionamiento es estándar. Cuenta con asistencia al pedaleo provisto por una batería de 360Wh, que se monta al interior del cuadro y brinda una autonomía de 50 km. El motor es de 250W y permite alcanzar una velocidad máxima de 25 km/h en 4,5 segundos.

Acá te dejamos un video demostrativo de los creadores de la iniciativa