Un soberbio ejercicio estilístico, una verdadera bravata que eleva hasta el cielo los límites de lo que se puede lograr en la customización de las motos es lo que representa esta Harley Davidson Sporter 883 intervenida, que se exhibe en el Hard Rock Café de la ciudad polaca de Cracovia.

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La obra es fruto de la fértil imaginación y de las mágicas manos de los tipos de Game Over Cycles, quienes se metieron de cabeza en el mundo de los riffs ásperos para extraer la inspiración necesaria para producir esta moto que es un tributo en dos ruedas a la música rock.

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Todo en este modelo remite a la música, cada una de sus partes está equipada con detalles del mundo del rock, algunos notoriamente visibles, otros más discretamente localizados y que exigen de un ojo avizor para detectarlos. Es una moto que se decodifica luego de varias miradas.

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Las ruedas simulan estar construidas con los diafragmas de grandes parlantes, al costado del motor emerge el filtro de aire que tiene la forma de un micrófono de diseño vintage, la suspensión esconde a plena vista un saxofón y el chasis parecen estar estructurado con los mástiles de sendas guitarras eléctricas. Quizás hasta sean de unas Fender Stratocaster, o tal vez eso sea divagar demasiado.

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Es que esta Harley permite la ensoñación, invita a ella. Si te preguntas si la moto anda, ¡pues claro que anda!, es totalmente funcional. Pero si te preguntas si puedes tenerla, la respuesta es no, porque no está a la venta, bajo ninguna circunstancia según se han apurado en declarar los capos de Gamer Over Cycles.

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¿Resistirá esa convicción el embate de unos cuantos sacos de billetes? Quien sabe, por ahora revisaré a qué precio están los pasajes a Polonia.