Mmmm… creo que le empiezo a ver una potencialidad al cochayuyo, porque como alimento lo descarté hace bastante tiempo. Todo gracias a un inquieto científico holandés llamado Peter Mooij, quien acaba de desarrollar un combustible para vehículos motorizados basado en algas.

Como lo suyo es el respeto al medio ambiente en toda regla, el tipo también quiso que la demostración de este bio-diesel estuviera a la altura de las circunstancias. Para eso, le pidió ayuda a su amigo, el diseñador Ritsert Mans, quien fabricó una moto de madera para realizar la prueba.

Más allá del efectismo de elegir un vehículo de madera para mostrar el resultado de su trabajo, el concepto de fondo es muy limpio ambientalmente. Las algas se cultivan en el mar y no requieren de agua potable para su producción.

El resultado del esfuerzo fue el óptimo y esperamos que aliente un mayor impulso a la investigación. Hace rato que el planeta reclama a gritos por el reemplazo de los combustible fósiles.

Para el final te dejamos un video con la demostración del uso de este aceite de algas.