El AMC Pacer, fabricado por la independiente American Motors Corporation (AMC), irrumpió en el mercado automotriz norteamericano en el año 1975 y provocó toda una revolución en lo que hasta ese momento era el concepto del “auto americano”.

La razón principal de dicha revolución está en el diseño del automóvil, un monovolumen que mantuvo las bondades de espacio y comodidad de los sedanes de tres volúmenes y los station wagon de dos volúmenes de la época. Eso, sumado a su forma redondeada con amplios cristales que ocupaban gran parte de la carrocería y un ancho descomunal (2 metros), lo que permitió la gran habitabilidad a pesar de sus contenidas dimensiones. Incluso, se podría decir que el Pacer fue el modelo precursor de los vehículos cuya denominación se conoce como Hatchback e incluso de lo que hoy se denomina como Citycar.

Si bien se comenzó a producir en 1975, su diseño se gestó en 1971 de la mano del diseñador industrial Richard A. Teague quien se adelantó a la demanda de vehículos compactos que se inició a fines de los 70’s. Cuando ya se acababa la década, irrumpió la industria automotriz japonesa con sus modelos ultra compactos y económicos que provocaron el fin de la supremacía mundial de los fabricantes norteamericanos. Era el comienzo del reinado nipón que desplazó a la General Motors por Toyota, actualmente el fabricante líder del mercado automotriz.

AMC Pacer

Foto: Julio Zúñiga Cocq – CC BY-NC-SA 3.0

Las singularidades del Pacer permitieron que en muy poco tiempo, considerando que su producción duró solo cinco años (1975-1980), se transformara en un ícono automotriz no sólo en Norteamérica sino que en el mundo entero. Su diseño innovador llamó la atención de las revistas especializadas, pero también atrajo la mirada de la industria del cine y de las series de TV. Son innumerables las escenas en donde un Pacer es un actor más o parte importante de la escenografía, aunque probablemente la más recordada sea su aparición en “Wayne’s World” como el vehículo celeste donde Wayne Campbell y Garth Algar sacuden sus cabezas con “Bohemian Rapsody”.

Comercialmente, el AMC Pacer se vendió en varios países al alero de General Motors o Chevrolet y no resultó ser un éxito de ventas. Las razones fueron varias, pero se indica como principal causa la imposibilidad de montar el motor Rotax con el cuál se ideó originalmente. Su elevado costo de fabricación obligó a utilizar los viejos motores de gran cilindrada lo que, asociado a un vehículo más bien pequeño, incrementó considerablemente su peso. Además, originalmente fue pensado como un auto con tracción delantera, pero el problema con el motor obligó a trasladarla al tren trasero. El resultado: un vehículo de diseño innovador, pero con poco espacio en el porta-maletas, alto consumo de combustible e ineficiente en sus prestaciones.

En definitiva, si bien el AMC Pacer fue un vehículo que marcó un hito en la historia de la industria automovilística, fue principalmente por la audacia de su diseño, el que rompió con las formas clásicas de los autos estadounidenses. Nacido en plena década de los 70, las formas redondeadas del Pacer que lo acercan a una nave espacial no dejaron a nadie indiferente: provocaron acérrimos detractores y fervientes adeptos. Quizás estos últimos lo catapultaron como un ícono de la cultura popular capaz de representar toda una época y de provocar las más diversas emociones. Tal vez esa impronta es la que hizo que un montón de fierro adquiriese esta “personalidad” tan especial que nos lleva a recordarlo hoy.

 

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