Cuando publicamos la nota “Tres roadsters para pasear en pareja este verano” no pudimos resistir la tentación de realizar un Test Drive con alguno de los autos incluidos. Después de algunas gestiones, conseguimos una de las dos versiones del BMW Z4 que se comercializan en Chile. Para conocerla, a continuación un breve resumen:

  • Motor 2,0i biturbo
  • Potencia de 184 hp a 5.000 rpm
  • Torque de 270 Nm a 4.500 rpm
  • Caja automática Steptronic 8 velocidades
  • Aceleración 0 a 100 km/h. en 6,9 segundos
  • Velocidad máxima de 235 km/h
  • Recuperación 80-120 km/h en 4ª/5ª en 6,1/7,9 segundos

Impresión de manejo

Hecho el inventario con los datos más relevantes de la versión probada, comenzamos con el relato sobre lo que fue nuestra experiencia detrás del volante de este roadster Z4.

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Mirado desde este ángulo, techo cerrado, parece ser sólo coupé.

Considerando que bajo el capó hay un motor que no es descomunal, se le saca mucho provecho a los 1997 cm3 que están en su interior. Si lo conduces y no sabes esto, piensas que hay muchos más ahí dentro, puesto que se siente más potencia de lo que se señala por catálogo, e incluso más motor. Esto se explica en parte por la alimentación biturbo y una configuración del sistema electrónico que entrega más y mejores prestaciones a un 2,0 litros. Esto va en aumento si optas por las otras modalidades sport que operan electrónicamente.

El Z4 cuenta con varias configuraciones, regladas electrónicamente para adentrarse en una conducción deportiva, con 3 modalidades al presionar un par de botones:

  • Normal
  • Sport
  • Sport + (plus)

Por normal se entiende la configuración para la conducción asistida por todos los dispositivos electrónicos disponibles y una relación de cambios, suspensión, dirección y amortiguación privilegiando el confort por sobre la deportividad.

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La zaga del BMW Z4 es corta, ampulosa y termina en forma de alerón.

La modalidad Sport, adopta el modo de caja automática Steptronic, que modifica la relación de la transmisión, retrasando el corte de inyección para estirar cada cambio. Esto es muy notorio cuando se introduce la 3ª marcha y así al menos cuando pasa a las 2 siguientes y del mismo modo de manera incremental hasta el último cambio. Recordemos que son 8 velocidades.

En el modo Sport +, la programación del chip es total, variando la dureza de la amortiguación (suspensión adaptativa), la velocidad y régimen de cambios, dureza de la dirección, recorrido del acelerador. El sistema de control de estabilidad se flexibiliza para dar más movimiento transversal al vehículo, así como el control permite más desplazamiento de las ruedas motrices. Además, existe una última modalidad en que las asistencias electrónicas se puede apagar, ahí el conductor es quien se lleva toda la responsabilidad. Para los más tuercas aquí empieza la diversión

Sensación abordo

Llegado el momento de subir al auto, el BMW Z4 conquista por su diseño y arquitectura. Más aún si cuenta con el paquete deportivo M propio de la marca que se denota en cada detalle de la carrocería y el habitáculo, como también en algunos de sus atributos motrices.

Interior BMW Z4_All 3

Interior: finas terminaciones y detalles del estilo deportivo M de BMW.

Al sentarse, si bien la butaca es muy cómoda, esta sumida incluso con los ajustes que hay para acomodarla. Dicho sea de paso, las regulaciones son manuales y sólo hay una eléctrica que es útil y novedosa. Presionando el botón, los soportes laterales comienzan a abrazar el cuerpo para contenerlo de mejor manera, especial si la idea es practicar una conducción deportiva y al límite. Mientras que para largos trayectos la base del asiento se alarga, obteniendo un descanso para las corvas de la rodilla, que lo hace muy cómodo.

La versión del roadster Z4 que probamos, no incluye el mando iDrive que concentra casi la totalidad de las funciones del vehículo. Por lo mismo muchas de las operaciones están en mandos al volante y en la consola central, gran parte de estos en una ubicación adecuada para su manipulación.

  • Paddle Shift (paletas de cambios tipo F1),
  • Control de la radio
  • Control del teléfono
  • Velocidad crucero
  • Control de dispositivos de asistencia electrónica
  • Modalidades de conducción entre otras.

Como el espacio de la cabina es reducido, sin dejar de ser cómodo, los elementos para la conducción que rodean el volante son varios en un espacio pequeño, lo que conlleva un período de adaptación mayor que en otros habitáculos.

El puesto de conducción se siente como un monoplaza de carreras, donde hay que introducirse más que subirse. Pero una vez dentro, salvo la regulación del volante, que no la pude hallar, va bien, al menos para mi estatura (1,70 mt). No sé si pensará igual un colega más alto y corpulento que yo.

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Su afilada y puntiaguda trompa semejante a un avión de caza gringo.

El tablero de instrumentos es muy fácil de leer y entrega harta información de diversos aspectos del roadster, tal vez porque carece de pantalla en la consola central, en su lugar hay un espacio para objetos pequeños o lentes de sol, indispensables en un auto descapotable. Destacable la lectura, a techo descubierto, la luz solar no es problema para ver la instrumentación de vuelo.

Con respecto a lo anterior, el techo es rígido-retráctil que se puede accionar desde el mando a distancia (sistema Keyless) o desde los dos botones en la consola central. Su apertura tarda 22 segundos y se puede hacer hasta los 40 km/h. En las versiones anteriores era sólo con el auto detenido. Una vez plegado, se reduce considerablemente el espacio del maletero y no se mueve si los sensores detectan que hay algún objeto en dicho lugar que obstaculice guardarlo.

Con el techo cerrado, la insonorización es muy buena y abierto, incluso por sobre los 120 km/h. se puede conversar sin tener que alzar la voz, mientras que la turbulencia apenas toca los pelos de la cabeza. Igual es aconsejable, por el sol, usar algún sombrero y también camisa de manga larga y bloqueador solar. De lo contrario el paseo será agradable, pero con insolación asegurada.

Bajo el abrasador sol del verano, el aire acondicionado bi-zona, a su máxima potencia funciona muy bien para atenuar la sensación térmica imperante. Pero no es un climatizador, por ende no hay pantalla ni regulación automática.

Y la música… se puede oír con absoluta nitidez con el auto descapotado y cuenta con todas las conexiones necesarias, incluido Bluetooth, para dispositivos móviles, todo perfectamente ubicado en el apoyabrazos, que también sirve para posar dos vasos. Recordar que este tipo de autos están hechos para albergar sólo dos ocupantes.

Evaluación final y personal 

Durante varios años estuve realizando Test Drive, pero de aquella época hasta ahora, hubo un largo receso. Igual cometía un pecado capital, ya que mientras me explicaban lo básico que uno debe conocer sobre un auto a probar, pensaba: “Este muchacho me viene a decir a mí lo que hay que saber”. Pues hago el acto de humildad y además lo agradezco.

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Con las luces encendidas su frontal se torna aún más salvaje.

Los autos han evolucionado mucho en los últimos años y la electrónica, más sofisticada aún en coches como el BMW Z4, me hicieron sentir que había vuelto a nacer. No es que sea un neófito, pero me había acostumbrado a conducir vehículos, si bien más avanzados en sus configuración electrónica, pero no como estos de alta gama que están más arriba del auto particular.

Como el BMW Z4 M es un vehículo pensado para la diversión y el disfrute sólo o en pareja, cuenta con varios chiches que satisfacen plenamente al piloto y su acompañante. Pero está diseñado y orientado, deliberadamente, para el conductor.

En este sentido, hay que resaltar cómo se ha configurado el múltiple de escape para el sonido del motor. Circulando con la caja de transmisión automática, el ruido es agradable, pero sutil. Sin embargo, una vez que se opta por las modalidades Sport, el cambio es notorio, y en el paso de una velocidad a otra el tubo de escape provoca unas explosiones como los autos preparados al más puro estilo de Rápido & Furioso.

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Máscara, rejillas aire, spoiler y faldones con todo el estilo M de BMW.

Al mirar la carrocería, su larga trompa, la parrilla y tomas de aire, inevitablemente hace pensar que se está frente a un avión de caza P51-Mustang. Lindo, aerodinámico, pero por la postura de conducción (baja y sumida), el capó no permite ver donde comienza el auto y cuesta más calcular las dimensiones para maniobras más agresivas. En el mismo sentido, la zaga corta, a pesar de ser abultada y visible desde el interior, el deflector de aire, común a todo descapotable, disminuye la visibilidad hacia atrás.

Para osados conductores, el auto permite llevarlo al límite, al desconectar las asistencias electrónicas. Sin embargo, en los 3 modos mencionados (Normal, Sport y Sport +) la electrónica funciona bien hasta que uno excede las fronteras del sistema, puesto que las reacciones tardan milisegundos en activarse, suficiente para que el paseo se trunque. A menos que las habilidades y muñeca del piloto sean cercanas a las de un profesional como el alemán de la F1, Sebastian Vettel.

La versión probada, de todas las configuraciones del Z4, es la básica, por lo tanto se entiende que hay equipamiento que está limitado a los que, necesariamente, son más caros. Pero igualmente, siendo un roadster de alta gama, fabricado por una de las prestigiosas marcas del segmento de lujo y con un precio de CL$ 34.000.000, se espera algo más. Por ejemplo, butacas con todas las regulación con mandos eléctricos.

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Intermitentes como branqueas, hombros como aletas. Junto al mar… sencillamente un tiburón que devora el asfalto.

Un punto relevante son las luces, que combinan  tecnología LED y Bi-Xenon, con un diseño muy llamativo, con la tradicional aureola, pero ahora con iluminación mediante gas Xenón (antes era halógena). Son muy potentes, pero por su disposición son de un alcance medio. No supimos a ciencia cierta si esto fue porque no hayamos el botón para la regulación de altura, no lo tenía o bien el control era automatizado. En un camino sin luminarias y sinuoso, con curvas y pendientes, la iluminación no fue lo que esperábamos. Insistimos que quizás, nos confiamos en la electrónica y había que regular de forma manual.

En resumen, es un excelente auto, como suelen ser los vehículos de BMW en todas sus versiones y segmentos, pero claramente está orientado a un público burgués que gusta de la comodidad, confort e imagen, y si bien quiere un buena performance, de ninguna manera pretende llegar al límite de un auto súper deportivo.

Para finalizar, los agradecimientos a SIXT Rent a Car, una empresa Inchcapepresente en el país con la marca BMW, mediante su socio estratégico Williamson Balfour Motors. Y en particular a Sandra Zúñiga, Rental Sales Agent, por su excelente atención.

Un video del BMW Z4 para que sientan, virtualmente, lo que nosotros vivimos: