Los chilenos seres humanos tenemos muy mala memoria. Además de un impulso casi enfermizo por tomarnos fotos desnudos (que revela una severa falta de porno en nuestra adolescencia), creemos que el amor es eterno, que aquella que nos acompaña nos adora con todos nuestros defectos de aquí a la eternidad y que eso de “no desearás la mujer de tu prójimo” es una frase vacía, carente de sustento, propia de los profesores de religión o curitas del colegio.

El CelebGate, en donde varias celebridades fueron víctimas de un hackeo a sus dispositivos o a servicios en la nube donde almacenaban sus fotos, nos viene a mostrar, nuevamente, que la tecnología está lejos de ser infalible cuando el deseo es más fuerte. Pero además hace evidente que terminar en un sitio de imágenes o un portal de videos como un involuntario pornostar amateur es más fácil de lo que pensamos.

¿Quieres proteger tu intimidad del amigo curioso al que le cuentas tus proezas sexuales, del computín que desea a tu novia o del hacker que tiene la capacidad de probarnos lo susceptible de nuestra seguridad?

1. No te tomes fotos que no estás dispuesto a publicar

Partimos con el que es, desde luego, la forma más polémica. ¿Por qué debo protegerme si las fotos las tomo en la intimidad, de mutuo acuerdo con mi pareja, para disfrutarlas ambos? La verdad, no deberías preocuparte. Se supone que, tal como los bancos deberían resguardar la seguridad de tu dinero, quienes te ofrecen guardar tus archivos en la nube como un servicio gratuito o pagado deberían garantizar la integridad de tus datos y el bloqueo a cualquier forma de vulnerar tu seguridad.

Sin embargo, ese es el mundo ideal. En el real, así como te pueden clonar la tarjeta de débito y sacar tu plata, si tienes aunque sea 1 de los 15 minutos de fama de los que hablaba Warhol o alguien conoce tus andanzas, te expones al interés por conocer esas imágenes. Y, eventualmente, verlas publicadas si es que tu pareja ha oído hablar del revenge porn y siente que debe hacer justicia ante algún error tuyo.

En resumen… No tomes ni te tomes fotos que no estés dispuesto a publicar.  Ahora, si aún así quieres tomarlas para cumplir con alguna fantasía o por simple gusto, entonces ten en cuenta lo siguiente:

2. No compartas tus fotos y videos

Dicen que los caballeros no tienen memoria. Se debería agregar que no tienen WhatsApp, Telegram ni correo electrónico. O que si los tienen, son lo suficientemente inteligentes para evitar compartir con sus contactos las fotos y videos que se tomaron en la intimidad.

Probablemente, esas proezas que describes a tus amigos los hagan sospechar de que guardas material en tu smartphone o computador. Y por mucho que se conozcan desde la infancia con tus amigos del alma, si tu pareja es lo suficientemente llamativa para ellos querrán no solo escuchar, sino también ver.

En el peor de los casos, cualquiera de nosotros está expuesto al robo de nuestros equipos y, por ende, a que aquella noche de amor tan atesorada pase a ser porno amateur para alguien.

3. No uses claves fáciles de adivinar

Se dice hasta el cansancio, pero nunca es suficiente. No uses claves fáciles de adivinar. De nuevo, por si no entendiste: no uses passwords fáciles de ser detectadas.

Evita los “12345678” o los “123admin”. Ni hablar de los cumpleaños de tu pareja, tu mamá, el nombre de tu perro, el día en que llegó a la casa el gato. Es lo primero que va a probar la novia celosa para meterse a tu Facebook o email y, por ende, es lo primero que van a intentar los hackers profesionales o improvisados.

Ya que estamos en esto: no uses la misma clave para todo porque, de adivinarla, tendrán acceso a toda tu vida digital. Y en algunos casos, hasta a tu cuenta corriente.

3. Cambia tus claves de manera frecuente

Así como no debes usar “usuario: usuario” “password: password”, también es aconsejable que de manera frecuente estés cambiando las contraseñas.

Sabemos que la inventiva a veces se agota, por lo que se hace difícil volver a crear contraseñas recordables y que no sean un dolor de cabeza tipearlas en el smartphone. Sin embargo, agregar caracteres que no sean letras y números pueden ayudar a tener distintas variantes de nuestra contraseña regalona, sin necesidad de renunciar a ella.

Si tienes problemas de memoria, no anotes tus contraseñas en ningún lugar. En el peor de los casos, si las olvidas, en cualquier servicio online decente vas a poder recuperarla.

4. No uses equipos/conexiones compartidas o abiertas

En el Mundial de Brasil 2014 existían una serie de hotspots abiertos: conexiones de WiFi que se ofrecían sin clave de manera tan generosa como sospechosa.

Muchos creyeron ingenuamente que era un servicio de la FIFA (si, claro, cómo no) o de las ciudades sede del campeonato y empezaron a usarlos para revisar sus correos electrónicos y hacer transferencias bancarias. Así que a parte de terminar eliminados del Mundial, se quedaron sin plata: los WiFi gratuitos eran mecanismos de captación de claves para robar.

Moraleja: Sospecha de las conexiones gratuitas de WiFi a menos que sean instituciones serias como aeropuertos o cafés (creíste que íbamos a decir algo sobre patear penales, pero no).

Lo mismo aplica para los equipos compartidos en Cibercentros: no los uses para manejar información sensible como claves de email o de cuentas corrientes. Y si estás obligados a usarlos por una urgencia, pídele a un familiar o persona de extrema confianza que te cambie la clave en tu país de origen desde un computador seguro.

5. No almacenes “esas fotos” en la nube: desconecta tus Apps

Nuestra vida tiene momentos sublimes que nadie quiere perderse. Recordar es en parte revivir y lamentablemente, lo digital a veces es frágil como la vida misma. Es evidente que querrás guardar tus fotos y videos en todas partes para evitar perderlos.

La nube, los servicios de almacenamiento en Internet, son una perfecta solución y, de hecho, iCloud y Dropbox son muy buenas alternativas para resguardar estos recuerdos y poder acceder a ellos aunque te roben tu smartphone o se rompa tu computador.

El problema es que estos servicios usan lo automático para ayudarte a resguardar la integridad de los datos y respaldan todo a la nube. Todo. Las fotos de tu hija y el improvisado striptease de tu novia. La reunión de ex-alumnos con el desnudo semi-artístico-medio-calentón de tu pareja sexual eventual.

Probablemente eso es lo que pasó con las celebridades: tenían configurados sus smartphones o aplicaciones nativas para que respaldaran automáticamente los archivos en la nube y eso las dejó a merced de personas con el tiempo, la paciencia y los conocimientos suficientes para hacerles pasar un mal rato.

¿Cómo evitar que te pase a ti? Si te tomaste fotos que no deseas que alguien más vea, entonces disfrútalas un rato y luego bórralas. Si quieres mantenerlas en tu teléfono, entonces lo mejor es desconectar la sincronización automática de tus Apps con la nube. ¿Cómo?

  • En iCloud:

Selecciona el menú Ajustes. Luego el menú iCloud, tras lo cual aparecerá todo el contenido que está siendo respaldado en este servicio. Baja en el listado hasta encontrar la opción Almacenamiento y copia. Desactiva Copia en iCloud tal como se ve en la imagen:

icloud

Con esto, evitarás realizar copias de seguridad de tu equipo completo, incluyendo las fotos. Como eres una persona precavida, realizarás las copias de seguridad de tu smartphone o tablet directamente en tu computador.

  • En Dropbox:

Abre la App y selecciona Configuración. Fíjate si en Cargas de Cámara dice Activado. Si lo está, ingresa a ese menú y desactiva las cargas de cámara tal como muestra la siguiente imagen:

dropbox