Los Juegos Olímpicos tratan básicamente de participar en algún deporte y demostrar que eres el mejor en una u otra especialidad. La medalla de oro es el sueño común, pero no el único. No hablamos de la plata ni el bronce, sino que algo que se desprende de lo siguiente: en cada Olimpíada hay miles de atletas, hombres y mujeres, en plena juventud y en excelentes condiciones físicas. Una oda al cuerpo, una oda a la carne.

Los Juegos Olímpicos también son sobre tener sexo. Mucho sexo. Ojala batiendo algún récord.

En este post hablaremos de Sochi y de cómo la aplicación Tinder! facilita el gancho entre los deportistas, pero antes destacaremos algunos puntos de la Breve Historia del Sexo en Juegos Olímpicos hecha por la revista Time:

  • Barcelona 1992: Matthew Sied (ping pong) declaró: “me acosté con alguien en estas dos semanas y medias más de lo que lo había hecho en el resto de mi vida”,
  • Sidney 2000: Los 70 mil condones para repartir entre los deportistas se acabaron antes de tiempo. Se pidieron 20 mil extra. ¿El campeón? El lanzador de jabalina dijo que mantuvo relaciones con tres mujeres (dos deportistas y una turista) hasta que una lesión de rodilla lo sacó de competencia
  • Beijing 2008: Medios ingleses hablaron de que en la villa olímpica había más sexo que en Woodstock
  • Vancouver 2010: Se repartieron condones con los colores de los anillos olímpicos
  • Londres 2012: El nadador Ryan Lochte se preparaba días antes de ir a los Juegos con esta frase: “En mis últimas Olimpíadas, tenía una polola. Gran error. Ahora estoy soltero, así que Londres debería ser mu bueno”

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De vuelta a Sochi:

El primer dato es que la organización puso a disposición de los atletas 100 mil condones, los cuales son provistos por la marca Love Condoms. De acuerdo a un paseo de Yahoo! por la villa olímpica, estos son repartidos “en la entrada como si fueran cupones de McDonald’s”. Obviamente son gratis.

Hay sexo, antes, durante y después de la competencia. Y lo mejor de todo es que aquí no importa la nacionalidad. Las fronteras se derriban en nombre del amor.

Otro elemento importante es que no es necesario hacer una fiesta -las cuales se hacen- para ligar entre deportistas. En Sochi, la tecnología da una mano. Solo se necesita un smartphone (Samsung regaló miles de Galaxy Note III) y una aplicación llamada Tinder! (App Store y Google Play) para desatar la pasión.

¿Cómo funciona? Luego de descargarla, la app pide acceso Facebook, prometiendo que nunca publicará algo en tu muro. Tras esto empieza a mostrarte a gente que podría interesarte y que está cerca de ti. En ese momento hay dos opciones: descartar o poner un like de manera anónima. La temperatura sube cuando una de las personas a las que hiciste like pone un me gusta de vuelta. Tinder! notifica a los interesados y el resto es tarea de los involucrados.

Tinder – #ItStartsHere from Tinder on Vimeo.

¿Cómo sabemos de la popularidad de Tinder! en Sochi 2014? Porque siempre hay alguien que habla demasiado. En este caso fue la medallista y snowboarder estadounidense Jamie Anderson:

“Tinder! en la villa Olímpica es el siguiente nivel. Hay solo atletas. En la montaña, hay solo atletas. Es cómico y hay algunos muy lindos ahí”, afirmó coqueta a US Weekly. Pero era tanto el joteo que decidió tomar cartas en el asunto para concentrarse en la competencia. “Hubo un punto donde tenía que estar OK y así me distraía mucho. Borré mi cuenta para poder enfocarme en los Olímpicos”, finalizó.