La tecnología detrás de los discos de vinilo es tan simple que basta una simple aguja de coser y un cono hecho de papel para poder reproducir mágicamente los sonidos almacenados en cada surco del acetato.

Quizás por eso, porque escuchar un vinilo se trata de poner un gran disco y ponerlo a girar a merced de una aguja, es que los fabricantes de tornamesas se han empeñado en los últimos años en producir piezas de extremada belleza, más dignas de ser consideradas en una pieza de arte que un aparato de sonido.

Directamente desde Detroit, hecho con materiales fabricados en Estados Unidos y otros tantos importados, llega uno de los tornamesas más bellos que hemos visto en el último tiempo. Se llama The Runwell y es el fruto de una colaboración entre la tradicional empresa de marcas de lujo Shinola y VPI Industries, una veterana compañía especialista en la fabricación de reproductores de discos.

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De acuerdo a lo informado por la división de audio de la empresa de Michigan, el aparato tiene dos velocidades (que los iniciados ya habrán adivinado) y un plato que es movido por un sistema de cinta.

El tornamesas incorpora un pre-amplificador y está equipada con una aguja Ortofon 2M blue.

Como toda pieza de extremada belleza, The Runwell será una edición limitada inicial de 500 unidades. Se espera que cueste alrededor de US$ 2.500 en las tiendas de Shinola y otras del rubro.