Chantas y charlatanes hay en todo el mundo, y uno de los tópicos que suele atraerlos como moscas es la posibilidad de vida más allá de la Tierra. Ahí están las historias de las pirámides construidas por civilizaciones alienígenas, de constantes visitas extraterrestres, de contactos que los gobiernos nos esconden, de planetas que nadie reconoce (hola Nibiru) y sitios web con nombres rimbombantes – laverdadquelanasanosoculta.com o cosas así.

Pero hoy no vamos a hablar de ellos, porque no tiene sentido, sino que de científicos serios, de personas graduadas en universidades de prestigio -como Yale o Penn State – que están completamente seducidos por lo que ocurre con la estrella KIC 8462852, ubicada en la constelación del Cisne, dentro de nuestra galaxia.

Hace algunos años, utilizando el Telescopio Kepler (en la foto), se descubrió que la estrella estaba sufriendo constantes variaciones de luz. Los expertos saben que es algo anormal y comenzaron las teorías. Una de las interesadas fue Tabetha Boyajian, postdoctorada en Yale y miembro de la comunidad Planet Hunters, quien acaba de presentar un paper con posibles explicaciones naturales al fenómeno: los escombros de choques de asteroides, pequeños protoplanetas o polvo espacial. Sin embargo, en cada una de ellas faltan elementos de confirmación. Excepto por una posible convención de cometas que dejó pedazos de hielo y rocas volando alrededor.

Pero… sí, hay un pero. Que pase eso y que justo un telescopio estuviera apuntando al fenómeno es extremadamente imposible.

Entonces, ¿qué diablos hay alrededor de KIC 8462852? Aquí entra en escena el astrónomo de Penn State, Jason Wright. Hace unos meses -en abril, precisamente- Wright anunció que su búsqueda de civilizaciones avanzadas en cerca de 100.000 galaxias había dado resultados negativos. Hoy, sin embargo, deja la puerta abierta, teorizando que los cuerpos que rodean a la estrella podrían ser “un enjambre de megaestructuras”

“Cuando Boyajian me mostró la información, me fascinó qué tan loco lucía todo. Los alienígenas siempre deben ser realmente la última hipótesis a considerar, pero esto parecía como algo que podrías esperar de una civilización extraterrestre”, afirmó Wright a la prestigiosa revista The Atlantic.

¡Wow! Pero tranquilos. Si bien vale la pena considerar la hipótesis, tanto Wright como Boyajian son escépticos. Ante la falta de mejores instrumentos, todavía queda el sentido más básico: ver para creer.