Están cada vez más difíciles los tiempos para los mentirosos. Y está bien que así sea. Sobre todo si son de esos personajes poderosos, capaces de negar tres veces que pidieron plata para financiar sus deudas de campaña o de los que hacen tiritar los talonarios de boleta ajenos.

Pero las cosas se están poniendo negras para nosotros, simples ciudadanos de a pie, aquellos que usamos la mentirita blanca para salvar algún pecadillo tonto e insignificante. Aquellos que de repente tenemos que recurrir a un embuste gris oscuro por un bien superior que es resguardar la estabilidad familiar.

Ahora, cada vez que volvamos a casa tendremos que tener mucho cuidado con lo que decimos. No sea cosa de que nuestras parejas nos reciban con esta desagradable sorpresita: un detector de mentiras casero. Y es que por solo US$299.95, toda nuestra felicidad, tranquilidad (y parte importante de nuestro sueldo) se pueden ir al carajo.

Tal como los polígrafos profesionales, este detector de embusteros trabaja con sensores que se conectan al sujeto de estudio, específicamente a sus dedos, con lo cual se obtendrán lecturas sobre el pulso y la resistencia eléctrica de la piel.

El aparato se conecta por USB a un computador que tenga sistema operativo Windows 8, Windows 7, Vista, XP o Mac OSX. En un software gratuito se irán almacenando las lecturas en tiempo real, por lo cual las examinadoras podrán ir monitoreando la aceleración de nuestro pulso o en la conductividad eléctrica de la piel producto del sudor ante las preguntas incómodas.

Probablemente, ustedes dirán: uno siempre se puede negar a este tipo de pruebas. Perfecto, es posible. Pero… ¿no creen que negarse los pone de inmediato bajo sospecha?