Caminar por la calle y encontrarse un conector USB pegado en la muralla no es algo habitual y, por lo mismo, creer que eres víctima de una cámara escondida es lo primero que se te puede pasar por la mente.

Sin embargo, probablemente detrás de ese conector está la mente del artista alemán Aram Bartholl quien creó los “Dead Drops”: una red de intercambio de archivos anónima, Peer to Peer (P2P), offline, que se efectúa en espacios públicos. Consiste en incrustar unidades flash USB o Pendrives, en las paredes de edificios, aceras, muros de casas e incluso piedras.

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“Me interesa la visión de personas sosteniendo sus laptops a una muralla e incrustando datos literalmente en la muralla”, dice el artista.

“Me interesa la visión de personas sosteniendo sus laptops a una muralla e incrustando datos literalmente en la muralla, en el cemento”, indica Bartholl, quien instaló los primeros 10 Drop Deads en Nueva York en el año 2010. “Creo que es muy interesante mezclar el mundo digital y el físico”, añade y sentencia: “Estamos viviendo un un momento de super-conectividad y me gusta la idea de romperlo a una manera más simple de conectarse”.

Según el sitio de la iniciativa, actualmente hay 122 Dead Drops en todo el mundo, lo que implica aproximadamente 6.366 GB de memoria disponible. En latinoamérica, los países más entusiastas con el proyecto son Brasil (4) y Colombia (2), mientras que Chile, Argentina, Ecuador, registran uno cada uno. Europa y Norteamérica es donde existe la mayor cantidad de memorias instaladas. Alemania (309), Francia (208), Italia (84), Gran Bretaña y Reino Unido (76) destacan en el primero, mientras que Estados Unidos (237) y Canadá (28) tienen la mayor cantidad en el segundo.

La reacción de la gente ha sido variada, lo que resulta de gran interés para el artista. A la gran mayoría les gusta el proyecto, pero hay quienes están preocupados por los virus. Otros, particularmente en Estados Unidos, han comparado estos Dead Drops con un “Glory Hole” (pregúntele a su buscador favorito qué es esto último).

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Un pendrive, un agujero, cemento de secado rápido y ya tienes un Dead Drop

“Es llamativo como las preocupaciones de unos son completamente opuestas a las de otros”, dice Bartholl, quien cree que estas reacciones dicen mucho de la gente y su cultura, que se sienten muy seguros en el espacio público de la Internet, plagados de amenazas y virus, pero que no tienen la misma reacción en el espacio público de la ciudad. “Al momento de saber que el dispositivo está fuera en la calle, las personas están asustadas de que algo peligroso pueda pasar”, reflexiona.

Tanto en Instructables como en el sitio oficial de la iniciativa puedes encontrar instrucciones de como crear e instalar un Dead Drop en tu ciudad o, incluso, en medio de un bosque.

¿Qué puedes encontrar en ellos? “Es secreto”, dice el padre de esta iniciativa y añade que si quieres saber qué hay deberías ir a alguno y mirar. “El punto es que esto es un Dead Drop y no está en Internet, así que no sabemos. Mucho de esto tiene que ver con la emoción y la idea de qué es lo que hay ahí o que podría haber ahí”.