¿Cuántas veces has visto a tipos entrando al baño y salir de este sin lavarse las manos? ¿Cuántas veces has hecho lo mismo? Sí, tú, no mires para el lado con cara de circunstancia.

Muchachos, después de orinar y sacudir vuestro pene es necesario poner un poco de jabón y agua en las manos. Es higiene pública nivel básico. La recomendación es hacerlo por un tiempo equivalente a cantar el happy birthday completo en tu cabeza. Lo ideal, también, sería lavar el instrumento.

Justamente aquí es donde aparece el Urinario 2.0.

Creado por tres españoles -el biólogo Eduard Gevorkyan, el economista Ivan Giner y el empresario Miguel Ángel Levanteri-, el Urinario 2.0 pretende revolucionar el trámite de manera simple. Cada vez que hayas terminado el proceso de micción, una cortina de agua enjabonada se encargará de lavar tu pene. El dispositivo, prometen, tiene sensores que se adaptan a diferentes tamaños, así nadie se sentirá discriminado.

El lavado dura tres segundos y luego da paso a un secado -similar al sistema que seca las manos- que se extiende por la misma cantidad de tiempo. Los creadores del Urinario 2.0 aseguran que tanto el agua como el aire de secado regulan su temperatura de acuerdo a la estación del año.

Por cierto, ya existen varios interesados en comprar la patente del artefacto (nos referimos al Urinario 2.0) y no sería raro comenzar a verlo prontamente en baños públicos. Además, el trío español ahora piensa formas de hacer algo similar para usuarios del género femenino.

Ah, y al final no hay que olvidar lo de lavarse las manos.