Viajar es genial, lo mejor que puedes hacer con tu vida. Pero muchas veces implica salir casi con la mitad de la casa a cuestas para instalarse en otras latitudes para disfrutar, conocer y almacenar recuerdos.

Por eso, si hay una cosa que un turista agradece, es que su cámara sea compacta y liviana. Sin embargo, el éxtasis o la desazón de un viajero que se precie de tal viene cuando empieza a revisar en casa las fotografías capturadas en el viaje. Ahí es cuando nos hacemos el harakiri o nos alegramos de haber decidido comprar una cámara adecuada.

Es en ese momento en donde el viajero puede alegrarse de haber tenido el dinero suficiente y la sabiduría para elegir la Hasselblad X1D.

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Como muchas cosas que vienen de Suecia, esta cámara es una oda a la calidad. Primero, porque estamos hablando de un dispositivo que captura imágenes con 50 MP y video en HD en su sensor CMOS de 1,7 x 1,3 pulgadas. Por supuesto, tiene un visor de 2,4 MP que permite visualizar las fotos capturadas y los videos grabados, además de poder elegir las opciones de configuración de la máquina.

Por supuesto, para que nunca te olvides dónde tomaste esas bellas fotos, la X1D viene provista con un GPS y de conectividad USB 3.0 y WiFi para que puedas descargar las imágenes. Para todo tipo de condiciones de luz, la máquina viene provista de velocidades de obturación que van desde 1/2000 a 60 minutos de apertura de obturador.

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Lo mejor de esta cámara es su peso y tamaño: la mitad de una máquina de iguales prestaciones, por lo que es ideal para el viajero que quiere llevar el menor peso posible sin sacrificar calidad.

Lamentablemente, siempre hay un pequeño inconveniente cuando hablamos de una calidad de este tipo: la cámara cuesta US$ 9.000. Como para empezar a juntar plata, ¿cierto?