Leica es una eminencia en esto de la fotografía. Viene dejando la vara alta desde 1913 y de tanto en tanto lanza productos que nos hacen mirar nuestros smartphones y sus apps de fotos con algo de pena y vergüenza.

La última novedad de la marca alemana es la Leica M Monochrom: una cámara fotográfica digital que solo captura fotografías y videos en blanco y negro.

No confundirse: no estamos frente a una cámara en colores que luego se las da de Instagram y le pone efectos vintage a las fotografías de tus comidas. Al contrario: nos enfrentamos a una máquina fotográfica con un sensor full frame de 24 megapíxeles que percibe el mundo en escala de grises. Esto significa que la cámara no aplica filtros, no hace cálculos de interpolación de luminosidad para transformar las fotografías, por lo que la nitidez de las imágenes es superior.

Otra de las ventajas de esta cámara es que tiene un procesador Leica Maestro y una memoria de 2 GB que permite evitar las esperas entre una foto y otra. Posee una pantalla de 3 pulgadas con una densidad de 921.600 píxeles, cubierta con un cristal de safiro irrompible.

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Ver la cámara es mirar una verdadera y tradicional Leica, como la que tenían nuestros papás. Tenerla en las manos no será diferente: no es una versión de plástico barato, sino una máquina con cuerpo de aleación de magnesio, con placa superior e inferior de bronce.

Lo bueno de esta cámara es que además permite la grabación de video en  Full HD (1080p a 25fps) con la posibilidad de ver en vivo lo que estás grabando. Y si te preocupa la sensibilidad que permite la máquina, tranquilo: soporta hasta 25.000 ISO.

Sin exagerar, los resultados son para volver a enamorarse. Es cosa de ver las fotografías tomadas por Ragnar Axelsson en Islandia para caer rendido.

Lo único malo de la cámara, el precio: € 7.000. Si para ti eso no es un problema, genial. Podrás usar toda la variedad de lentes que tiene Leica para sus modelos M.

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