Mark Zuckerberg quiere controlar todos los rincones de tu vida. Actualmente lo hace a través de Facebook y en el futuro también quiere ser el dueño de tus espacios de realidad virtual. Por eso, en 2014, compró Oculus Rift, una de las empresas pioneras en el desarrollo de cascos VR.

Su intención es que algún día más de mil millones de personas en el mundo usen estos dispositivos y uno de sus primeros pasos en esa dirección es el Oculus Go.

Básicamente, el dispositivo tiene la forma de otros sets VR, pero con la promesa de la “libertad”: no necesitará de smartphones como lo hace el Samsung VR ni de cables para conectarlo a una consola o un PC. O sea, funciona en sí mismo con una pantalla LCD de alta resolución, una nueva generación de lentes y audio espacial integrado, con la opción de conectar audífonos para uso privado.

Si bien permite una experiencia 360º a través de la visión, la única limitante es que aún no te puedes mover libremente.

Aquí en XY probamos un Google Cardboard, que es la versión más barata que existe en el mundo VR, y pese a ser de cartón la experiencia fue bastante satisfactoria (la elección de palabras es a propósito).

Por lo mismo, imaginamos que el aparato que intenta vendernos de Zuckerberg debiera mejorar aún más las posibilidades de la realidad virtual. Sobre todo considerando el uso de mejores materiales (telas respirables y una banda elástica cómoda y que se ajusta mejor a tu cara) y que su precio es mucho más elevado (USD 199).

El Oculus Go comenzará a venderse a comienzos de 2018 y es apenas el primer paso de un proceso que continuará con el Oculus Santa Cruz, un aparato en estado de prototipo y que promete ser aún más inmersivo. Pero para eso habrá que esperar a fines de 2018 o comienzos de 2019.

¿Has probado la realidad virtual? ¿Qué te pareció la experiencia?