Tu cara se desfigura del terror, sudor frío cae como relámpago en tu espalda. Tu smartphone se ha escapado de tus manos y va directo al suelo. No puedes hacer nada y en una milésima de segundo te acuerdas del dios que tienes a mano para rezar que ¡por favor! no se rompa la pantalla. Un segundo después te das cuenta que tus suplicas fueron en vano.

Todo está hecho trizas y reemplazarla cuesta realmente un ojo de la cara.

Sin embargo, esos días parecieran estar contados. Un estudiante de postgrado de la Universidad de Tokio habría descubierto la solución a este flagelo de la vida moderna. Por accidente.

El héroe de esta historia es Yu Yanagisawa, quien trabajaba con un polímero para crear un pegamento especial. En su estudio, no obstante, se dio cuenta que al presionar la superficie del polímero por 30 segundos a 21ºC este “sanaba” sus grietas y en un par de horas recuperaba su fortaleza inicial.

Antes de esto se conocían procesos similares, pero a 120ºC. Con lo nuevo, sin embargo, bastaría presionar la superficie de este nuevo vidrio con los dedos de tus manos por unos segundos y a temperatura ambiente para evitar el susto que sufres, cada vez que tu teléfono cae al suelo.

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Un milagro de la tecnología.

Ahora solo falta que Apple, Samsung y los otros gigantes de la industria comienzan a estudiar la aplicación de este material en sus teléfonos y dejar de lado el barbárico vidrio que hoy hace de frágil protección.

Fuente: The Guardian