El fabricante de cascos Shark realizó una prueba sin la maquinaria de precisión que se utiliza en el laboratorio. Lo más impresionante, lo realizó con personas en condiciones reales y no los acostumbrados Dummy, los muñecos de prueba.

Este test se hizo como un vídeo promocional que se inspiró en la teoría del péndulo, como esos artefactos de adorno que sueles ver en las oficinas en que varias bolitas cuelgan desde un tubo. Basta con tomar una de los extremos, jalarla y soltarla para que veas como una golpea a la otra generando movimiento.

En el caso de Shark, dicha teoría del péndulo no funcionó. Pero es lo que debía ocurrir para demostrar, de una forma original y divertida, que sus cascos cumplen con las normas internaciones de certificación. Y de paso, convencer a algunos cabeza dura de lo recomendable y vital de usarlo cuando montas en motocicleta.