Piénsalo así: si tienes la suerte de contar con tus dos manos, es poco probable que te veas en la obligación de tener que usar esta sofisticada técnica de ponerte los pantalones.

Eso, a menos de que en tus otras manos acarrees la camisa, el vestón, el bolso, la corbata y estés arrancando de una casa antes de que te agarre un marido celoso.

 

Sobre El Autor

Periodista, Padre Primerizo desde 2013, "Bicho de Internet" desde 1997 y guitarrista desde el 2015. Volvió a ejercer la profesión más antigua del mundo: la de dar a conocer informaciones a la comunidad. También es Co-Director de RevistaXY.com