La experiencia de David, quien pidió matrimonio a Jessica en un partido de las ligas menores de baseball, nos deja importantes lecciones a nosotros, hombres románticos dispuestos a hacer cualquier cosa, cualquier gesto por el ser amado:

  1. Evita hacer peticiones de matrimonio en público.
  2. Nuevamente: Evita hacer peticiones de matrimonio en público.
  3. Otra vez: Evita hacer peticiones de matrimonio en público, sobre todo si tienes aunque sea una leve sospecha, la más mínima, de que esa chica no quiere algo taaaaan serio aún.
  4. Si tu relación camina bien, pregúntate… ¿Mi novia es tímida? ¿Habla bajito para pasar inadvertida? Tantea el terreno. Pídele a una amiga que un día le plantee el tema de las peticiones públicas de matrimonio y te cuente qué dijo.
  5. Si tu afán de exhibicionismo es más grande que todas las razones anteriormente expuestas, perfecto. Pero asegúrate de hacerlo con clase, elige bien el contexto. Sigue el consejo de uno de los usuarios de Youtube: “Hacer una petición en un partido de las ligas menores es como llevar a alguien al Metro en tu primera cita”.