Vaya a saber por qué razón. Si como un chiste entre fanáticos, aburrimiento o una mezcla de lo anterior, Porcubimmer Motors llevó a la realidad el paradigma de un mal diseño o, lo que es parecido, un diseño hecho con muy malos argumentos.

Este grupo de mecánicos construyó “El Homero”, el sueño automotriz de Homero Simpson que llevó a la quiebra a Powell Motors, la empresa de su millonario medio-hermano Herb Powell.

El automóvil fue creado con el objetivo de correr las “24 horas de LeMons”, una carrera de cacharros (limones), vehículos que no valen más de US$500. En realidad, esos US$ 500 es un decir, ya que los organizadores de la carrera permiten gastar más dinero en equipos de seguridad como barras antivuelco obligatorias o en esfuerzos estéticos que no mejoran el rendimiento de la máquina.

“El Homero” tiene su propio sitio web y un fanpage en Facebook para que ustedes, amantes de Los Simpson, puedan deleitarse. Atención con la patente del vehículo: un completo gruiño para los iniciados en la serie.

 

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